Hachi: A Dog's Tale [2009]

31 dic. 2015








Diciembre 31, 2015

“A veces me despierto en la mitad de la noche y pienso en Wilson. Entiendo cómo te sientes. Parker no volverá, pero si Hachiko quiere esperar, entonces debe hacerlo”. 

Escribir acerca de una historia como la de Hachiko es un trabajo peligroso, por el riesgo de sonar redundante. Irónicamente, la vida real de este can pone de manifiesto que todos los adjetivos siempre se quedarán cortos ante la perfección de la madre naturaleza. La bondad que ésta es capaz de transmitir a menudo se manifiesta de la forma más impactante posible en esos fieles compañeros de cuatro patas.

Hachi: A Dog’s Tale, es la respuesta hollywoodense dirigida por Lasse Hallstrom a la historia de este leal amigo, el que llega a la vida del Profesor estadounidense Parker Wilson (el extraordinario Richard Gere) por casualidad. Dicho azar del destino se transforma en una historia de amor auténtico, donde no existen las promesas idiotas que los seres humanos suelen realizar. Esa relación incomprensible incluso para los más sesudos, también carece de traición o cualquier otro tipo de falacia.

 
Es precisamente esa conciencia la que cala tan fuerte en el espectador. Seamos honestos: no sólo provoca ternura la película por el encanto natural que el protagonista despierta en millones de personas, sino por la pregunta que a muchos les da miedo responder: ¿soy capaz de amar a alguien de esa forma? ¿Encontraré algún día a alguien que me ame con siquiera la mitad de esa intensidad?

La relación llena de ladridos y mimos entre Parker y Hachi (interpretado por tres diferentes actores caninos: Chico, Layla y Forrest) se desarrolla durante años y es relatada cronológicamente en la película, hasta que el profesor muere repentinamente de un ataque cardíaco. El drama se recrudece entonces y ante la desaparición de su amado amo, el perro continúa esperándolo afuera de la estación de trenes, como lo hacía cada día mientras él vivía. 

Richard Gere logra otra gran actuación en esta película. Aquí con "Forrest" el actor canino que da vida a Hachi en su etapa adulta.

Posteriormente Cate Wilson (Joan Allen, otra gran pieza en este rompecabezas), la viuda del maestro, envía al perro a vivir con su hija Andy (Sarah Roemer). Pero Hachi (de raza akita) encuentra la forma de escaparse y por muchos años permanece afuera de la estación, cuidado y alimentado por aquellos que conocieron a Parker, y lo consideraban su amigo, entre ellos Carl (Jason Alexander) y Jasjeet (Erick Avari), un vendedor de hotdogs. 

Estas personas son tocadas también por el cariño que emana del ángel de cuatro patas. Y tal vez imitando su ejemplo, se convierten en su familia durante algún tiempo, hasta que Cate regresa un día y se topa de nuevo con su antigua mascota. 

Joan Allen, en el papel de 'Cate' imprime gran emoción a la película, especialmente en esta, la escena más conmovedora de todas.

No sé ustedes, pero ese reencuentro me hace pensar más en la palabra “amor” que muchas de las escenas rebuscadas y cursis de los melodramas románticos hollywoodenses.


La partida de Hachi y la representación fantástica en la que se reúne con su amo en otra dimensión, son la cereza en el pastel de esta aventura. Y ésta termina donde comienza: con el nieto de Parker, Ronnie (Kevin DeCoste), hablando en plena clase acerca de un héroe de la vida real: el fiel compañero de su abuelo. 

Hachi: A Dog’s Tale, puede ser calificada de muchas formas, y podrá ir de lo más bello a lo ridículo para público y críticos. Para tal efecto, la insensible Cath Clarke de The Guardian la calificó de “mediocridad clásica y poco complicada dirigida a amantes de los animales”.

Todas las opiniones son válidas. Pero el mundo necesita más de estos ejemplos y más de estas historias para ser difundidas a diestra y siniestra. Los seres humanos necesitamos ser más animales y menos “humanos”, especialmente cuando el raciocinio a lo largo de la historia ha sido mero ornamento para miles de primeros mandatarios y seres humanos comunes y corrientes.

 
He aquí el porqué tantas personas prefieren aislarse y platicar con aquellos que no pueden responder con palabras. En lo personal, me cuesta trabajo creer en algún tipo de “Dios”, pero si existe éste, la bondad y amor del que tanto nos hablan definitivamente están representados en la más pura inocencia que un animal o un niño pequeño son capaces de manifestar. No hay algo mejor ni más grande que eso, y el mundo necesita recordarlo más seguido.

El Hachiko real vivió durante 12 años en Japón, de 1923 a 1935, y como los verdaderos héroes, posee un monumento (una estatua de bronce para tal efecto) en la estación Shibuya, erigido en 1934, con el homenajeado presente en la develación del mismo. Ahora, es símbolo en la cultura popular universal de gran lealtad y cariño incondicional.

 
Hachi: A Dog’s Tale expone también lo importante del ejemplo (en la secuencia final, el nieto del profesor juega con su propia mascota, un pequeño perro de la misma raza de su admirado ídolo) y lo trascendente que es enseñar a otros a respetar toda forma de vida, comenzando por la nuestra.

Una frase trillada como “Hachiko vive por siempre” no alcanzaría a definir la grandeza de esta historia. Pero, ¿por qué no pensar que el mejor homenaje para estos héroes conocidos y otros tantos anónimos es la pasión con la que alimentemos, cuidemos y abriguemos a otros seres irracionales, siempre que nos sea posible?

El poder de esos momentos crea la energía necesaria para que el mundo se convierta en un lugar mejor. Nunca es tarde para hacerlo. 


Tampoco es tarde para buscar y encontrar a aquellos seres humanos que sean capaz de prodigarnos ese cariño incondicional. Pero para cumplir esa tarea, antes nosotros deberemos convertirnos en ese tipo de persona.

¿Quién necesita amores baratos y desechables, cuando puedes tener el amor a raudales que sólo un amigo no humano puede brindarte?



 
Hachi: A Dog's Tale [2009]
Inglaterra, USA,
Dirigida por: Lasse Hallstrom
Producida por: Richard Gere, Bill Johnson y Vicki Shigekuni Wong
Guión: Stephen P. Lindsey
Distribuida por: Stage 6 Films
Elenco: Richard Gere, Joan Allen, Jason Alexander, Sarah Roemer, Cary-Hiroyuki Tigawa, Erick Avari, Robbie Collier Sublett, Kevin DeCoste, Chico, Layla y Forrest (Hachi en sus diferentes etapas).
Fotografía: Ron Fortunato
Música: Jan A. P. Kaczmarek

31 dic. 2015

Música de Película: Sooner or Later [De "Dick Tracy", 1990]

24 nov. 2015

















24-Nov-2015
Dedicado a todos aquellos que aún creen en el amor auténtico y creen en lograr sus objetivos, "tarde o temprano". Dedicado también a todos los fans de Madonna. 


El cambio radical de sonido que Madonna experimentó en 1990, se debió a la inspiración del maestro de Broadway Stephen Sondheim. Pasar de cantar temas como Like a VirginExpress Yourself y La Isla Bonita a interpretar jazz en su álbum I’m Breathless, no fue una tarea fácil, pero le brindó grandes satisfacciones artística y comercialmente hablando.

Breathless Mahoney es el personaje mezcla de Marilyn Monroe, Mae West y Jean Harlow que Madonna interpreta en Dick Tracy. Su actuación fue criticada por propios y extraños, y realmente no hablamos de su mejor desempeño en la pantalla grande. Pero ante la sensualidad que le imprimió y su nueva, bien educada voz, poco podía hacerse.


Madonna encendió a la audiencia en "Dick Tracy" con su inconfundible y sensual presencia.
Sooner or Later es un tema cargado de pasión y con el toque erótico suficiente para encender los ánimos de quien lo escucha. Es la perfecta, velada súplica de un amante al objeto de su deseo, pero sin que el ruego supere a la expectativa del gran resultado. En otras palabras, es una advertencia de que, no importa lo que suceda o lo que la otra persona quiera, tarde o temprano va a disfrutar de las mieles del amor de quien dice tales palabras.

La letra tiene suficiente garra y no es una simple canción de amores imposibles. Más que ello, tiene el poder de seducir y de encantar a aquél o aquella a quien de verdad quieres tener en tu vida. En la película, Dick Tracy (Warren Beatty) se niega a aceptar los avances amorosos de la perfectamente esculpida y decidida Breathless. Pero por medio de esta canción ella le hacía saber que “sería domingo en alguna parte”, como le advierte en la escena de la comisaría, refiriéndose a que para dos amantes, un día libre equivale a la mejor de las sesiones amatorias.

Warren Beatty interpreta a "Dick Tracy", el héroe de cómic que ocupa los pensamientos de 'Breathless Mahoney' la mayor parte del tiempo.
 
Sooner or Later es una pieza musical extraordinariamente bella. Compuesta en B Mayor y con instrumentación acompañada de batería, trombones y piano, emana una calidez que en algo evoca a ese otro inmortal tema de la película Casablanca: As Time Goes By


Sin embargo, en la letra y melodía también se siente la resistencia del otro. La implacable terquedad del “no te quiero lo suficiente, tendrás que esforzarte más”. Claro, sin esta condición no habría necesidad de vertir en líricas lúdicos pensamientos como “The more you resist me, the more it excites me, and no one I’ve kissed it, ever fights me again” ("Lo más que resistes, lo más que me excita, y nadie a quien haya besado se me resiste de nuevo"). 

En pleno 2015 es irrisorio pensar que incluso Madonna fue enviada a la friendzone por un héroe de cómic (al menos en la pantalla grande). En efecto, hasta las más grandes y carnales divas alguna vez, por lo menos, en la ficción o en la vida real, han sentido en carne propia el latigazo del amor no correspondido.


De cualquier forma, Sooner or Later es además de uno de los grandes temas que la diva de divas ha podido interpretar, un himno para aquellos que sueñan con alcanzar lo imposible, románticamente hablando. Para todos esos que no se rinden y que saben intrínsecamente que aquello que tanto desean tener en manos les pertenece, no importa cuán tarde o temprano. El tiempo es lo de menos: una vez que llegue ese instante, toda la espera habrá valido la pena. 

La interpretación de la canción la noche de los Óscares 1991 fue espectacular. La voz y el lenguaje corporal de Madonna le dieron perfecta vida a este track, el que en esos casi seis minutos derritió los corazones de la audiencia y los fans por igual. La canción se alzó con el galardón al Mejor Tema de Una Película 1990, derrotando a Bon Jovi, entre otros contrincantes. 

Siempre habrá momento para ser romántico, aún en medio del vasto repertorio dance pop de la cantante más exitosa de la historia, ¿cierto?



Afortunadamente, el tema cierra con un dejo de celebración y no de melancolía… “siempre consigo lo que quiero”… Así que hay que recuperar esa fuerza para sanar el corazón y lograr ese objetivo que parece imposible. Una lección que a veces se aprende en los cómics, por cierto.
 


Sooner or Later
Género: Jazz
Letra y música: Stephen Sondheim
Productores: Madonna, Bill Bottrell
Del álbum: I'm Breathless [1990]

 

24 nov. 2015

I'm Going to Tell You a Secret [2005]

20 ago. 2015

"Creo que mucha gente esta noche se conmovió con lo que dijo, con las canciones que interpretó, con el video en las pantallas... con la imagen del niño israelí y el palestino del brazo... ¡Qué barbaridad! Todo mundo alrededor mío estaba llorando. Porque todos quieren vivir en ese mundo. Todo mundo está cansado de que las cosas sean como suceden."
-Michael Moore opinando del concierto de Madonna en Nueva York (2004)-
 
De todos los alter-egos de Madonna, la estrella pop estudiosa del Cábala es el menos popular entre sus fans por razones diversas. No es difícil adivinar el por qué luego de ver un par de veces el documental I’m Going To Tell You a Secret, el que narra en forma cronológica las experiencias de la más famosa estrella femenina durante su sexta gira realizada en el 2004 (Reinvention Tour). 

Luego de dos décadas en el show biz, la cantante poco tenía que probarle al mundo. Para ese año era ya la máxima vendedora de álbumes y singles y estaba en el camino de romper sus propias marcas. 

Madonna interpretando el gran éxito 'Like a Prayer' durante la gira Reinvention Tour, documentada en esta película.
Aparentemente, los números y éxito comercial poco le importaban durante ese año a una Madonna sumergida en misticismo. Si Ray of Light significó el matrimonio entre yoga, espiritualidad y música Tecno, el disco American Life (el que promovió durante este tour) trataba de asuntos aún más personales relacionados con la familia, su matrimonio y su recién recargada visión de lo intangible.

Esto le hizo tener otro súbito ataque de mojigatería pública. De esta forma, la una vez reina del sexo y la controversia era ahora la promotora número uno en Hollywood del antiguo culto cuya filosofía afirma mejorar la vida de la persona y brindarle respuestas que le llevarán a perder el miedo a la muerte, así como sortear todo tipo de dificultades.
 
I’m Going to Tell You a Secret tiene una clara premisa: el Pop puede ir de la mano de cualquier renacer espiritual. La rebeldía latente en el inolvidable Truth or Dare está casi ausente en este filme y en su lugar se respira, al menos en la superficie, una mayor sabiduría y paz. 

 

Con bastante ingenuidad y para otros con mucho cinismo, esta famosa mujer no se reprime al hablar abiertamente de sus preferencias en materia de búsqueda espiritual. Ella lo pone de esta manera: no temo que me tachen de loca, ya que de todos modos siempre dijeron eso de mí.

La Reina del Pop, con todo y sus ideas en ocasiones repetitivas sobre política y misticismo, luce hermosa y demuestra que al menos en su caso, este cambio de vida funcionó a la perfección. Por fortuna para sus millones de fans, esto no significó sacrificio alguno en cuestión de imagen o música, salvo que la hizo mostrarse más discreta en relación con encarnaciones anteriores, y componer temas un poco más introspectivos, pero manteniendo siempre esa vibra bailable que caracteriza su música.

'Vogue', el espectacular primer número musical del documental "I'm Going to Tell You a Secret".


I’m Going to Tell You a Secret pretende transmitir insistentemente un par de mensajes claros y poderosos: 

1. La paz interior es más importante que el éxito financiero y profesional
2. El cultivar tu espiritualidad puede obrar maravillas en tu vida.


Tales ideas son poco valoradas en el mundo actual, pero Madonna quiere que sus fans sepan cuán importante es esto. Claro, ella no está dispuesta a deshacerse de su ego del todo, ni de sus millones de dólares. Su renacer va acompañado de un físico impresionante, demostrando que la mente sana también se refleja en el exterior aún con cirugías y tratamientos de $5 mil dólares por hora incluidos.


El segmento donde su padre es entrevistado casi aniquila todo vestigio del encanto anárquico que la caracteriza. La mujer cuyos videos fueron prohibidos por MTV, condenada por el absurdo Juan Pablo Segundo por sus shows polémicos y protagonista de decenas de controversias, de repente es una hija afable, se muestra relajada, canta un sentido tema acerca de sus padres y complace al señor Ciccone, quien afirma (¡por supuesto!) que prefiere a este personaje público que aquél que se paseaba en baños de cines porno gay e hizo encender la ira de grupos conservadores con su libro Sex y varios de sus proyectos artísticos. 

Madonna con su padre, el señor Silvio Ciccone.
Si en Truth or Dare el momento cuando habla de su madre y Sean Penn revelan por momentos a la verdadera Madonna, en I’m Going to Tell You a Secret son algunos breves instantes los que exhiben su psique sin adornos, así como parte de sus sentimientos. 

Entre ellos está el momento cuando lee un ingenuo pero sentido poema donde habla de ella misma y el trabajo artístico que realiza, escena que da pie a la tremenda confesión que hizo titulares en la prensa: en algún momento consideró divorciarse de Guy Ritchie, cuando recién se casaron. 

Guy Ritchie, el ex-esposo de Madonna, quien juega un rol importante en este filme.
Esto terminó sucediendo finalmente, pero al menos fue en términos más que civilizados. Sea como sea, musicalizar un asunto tan personal con el tema Xstatic-Process es un gran acierto dentro del filme. 

Rocco, el segundo hijo de Madonna, a los cuatro años de edad.

El tema se torna serio cuando habla de cómo la Cábala le ayudó a estabilizar su vida y sus emociones. Permanecer cuerdo con semejante nivel de fama es una tarea titánica, que ella ha logrado con total éxito. El trabajo de edición nuevamente brilla y este momento íntimo es aderazado placenteramente con Lament, número en vivo donde presume su voz y fascina a la audiencia.

Luego de afirmar que cantar en Irlanda significó para ella como estar en una zona de guerra (otro tremendo despliegue de ego con tan absurda comparación), la estrella emigra a París y se relaja (y aburre momentáneamente a sus bailarines) con la música de una pianista llamada Katia. Finalmente Madonna se despide de su equipo en Portugal y el mensaje de la película se potencializa y cobra nueva vida, con algunas acertadas palabras por parte de la estrella.



Basta resumir su discurso en lo más acertado que jamás ha dicho en su existencia: cuando termine esta gira y salgan al mundo exterior, espero que tengan más compasión por otros seres humanos y sean más responsables de sus acciones y palabras. Porque sin esto, sus dones y talento significan nada.

Sorprendenteme, la diva del pop que gusta de hablar mal de sus colegas más famosas, aquella que en pleno 2015 se niega a ceder su trono, también encontró tiempo para transmitir un mensaje entrañable que puede ser de mucha utilidad para cualquier ser humano. Ello no tiene que ver con política o religión alguna, sino con una conciencia personal que exige apartarse de la locura del mundo actual y volver a lo esencial. Emulando el título de un gran éxito de la banda Enigma, sería "regresar a la inocencia". 


La súper estrella no se conforma con dejar palabras a medias y viaja a Israel para participar en un evento del Cábala, el que incluye una conferencia en la gala Spirituality For Kids

Las crueles escenas que hemos presenciado en los dos años recientes del conflicto entre Israel y Palestina, en el que miles de ciudadanos palestinos inocentes han sido masacrados, muchos niños incluidos, apenas ha bastado para que el mundo vea esta conflicto con la seriedad que se requiere. La sangre derramada, la atrocidad y maldad extrema presentada en gráficas y videos debería servir para despertar la conciencia de los miles de millones de seres humanos en este planeta.

Los últimos pensamientos de Madonna en el documental se refieren a la niñez y la forma como los pequeños enseñan a los adultos a amar sin condiciones y ver el mundo con ojos de amor y bondad. Estas no deberían ser palabras ridículas ni cursis. Al contrario, son ideas que, aunque incompatibles con política internacional, deberían ser recordadas a diario por todos y cada uno de los habitantes del planeta.



Mientras un caballero llamado Elías Jabour, Director de un Centro de Paz para la conciliación entre Israel y Palestina, reafirma la importancia de que figuras tan famosas hablen a favor de la paz entre estos dos pueblos, las palabras de Madonna son musicalizadas con su propia versión de Imagine, de John Lennon y aderezadas con crudas y desgarradores imágenes de infantes pagando las consecuencias de nacer en un mundo que poco se preocupa por sus herederos y los condena a todo tipo de abusos y sufrimiento apenas abren sus ojos. 

El mundo real se combina con la visión utópica de la cantante, al mostrar a un niño israelí y otro palestino del brazo, jugando con una pelota de fútbol. La estrella que impactó a todos con sus fotografías pornográficas en 1992 al lado de otros famosos y con sus videos y shows cargados de lujuria, está ausente en estos instantes. En su lugar aparece un ser humano con sentidas palabras y una conciencia social, al menos en apariencia, poco habitual en el medio del espectáculo. 


El documental no obtuvo el éxito comercial de su predecesor Truth or Dare. Era lógico y de esperarse: después de todo Madonna promocionaba su disco con menos ventas de toda su carrera durante esta etapa y sus creencias religiosas no eran del todo bien recibidas por el públicos. Aún así la gira fue otro gran éxito y la película obtuvo buenas críticas luego de su estreno en televisión.



I’m Going To Tell You a Secret acierta en muchos aspectos. Es una obra disfrutable, profunda e interesante. No se puede ignorar el narcisismo natural de Madonna, quien pretende “despertar a la gente y hacerlos tomar conciencia de muchos asuntos”, de acuerdo con sus propias palabras. Pero al menos este narcisismo sirvió para inspirar a sus millones de fans durante esta etapa.

Los momentos conmovedores abundan, aunque tal vez ninguno se equipare a la visita a la tumba de su madre en Truth Or Dare. Es injusto comparar, sin embargo, ya que en IGTTAS esos instantes tienen luz propia y lo mismo abren el diálogo y logran que más de un espectador reflexione sobre el tema de la paz no sólo en el Medio Oriente, sino en todo el mundo, una utopía que tal vez jamás se materialice, para tristeza de los soñadores e idealistas. 


Aún así escuchar las palabras del gran Rav Ashlag es gratificante, aunque esto tiene aún un ligero tono de controversia: cándidamente la cantante y productora confiesa que su idolatría por figuras como Elvis Presley y Jim Morrison ha quedado en el pasado, y ahora prefiere visitar la tumba del rabino cuyos textos reflejan una gran belleza.


Quedémonos por lo pronto con este filme y tal vez las palabras de la diva más influyente del pop cobren un nuevo significado: la luna llena sale apenas llega al escenario. Y claro, Paradise (Not For Me) jamás había sonado tan cautivante y conmovedora, como en los créditos finales.

¿El final? En definitiva no… Justo cuando piensas que ya todo acabó una nueva historia se escribe, con mejor guión que la anterior.


Agosto 20, 2015


I'm Going to Tell You a Secret
Estados Unidos, 2005
Maverick Films
Producida por: Madonna, Bill Pohlad, Susan Applegate, Angela Becker, Shelli Jury
Distribuida por MTV
Dirigida por Jonas Akerlund
Protagonistas: Madonna, su equipo de bailarines, familia y amigos
Fotografía: Eric Broms







 

20 ago. 2015

A Better Life (Una Vida Mejor) [2011]

14 ago. 2015



Agosto 14, 2015

“¿Por qué la gente pobre tiene hijos?” es la cruda pero legítima pregunta que el adolescente Luis le realiza a su padre Carlos Galindo. Ambos ruedan por el mundo en plena ciudad de Los Angeles, a veces de la mano, otras empujándose uno al otro debido a circunstancias que lo mismo los unen que los alejan. 

Estos son los dos personajes centrales de A Better Life (Una Vida Mejor), dirigida por Chris Weitz. La cuestión obtiene su respuesta naturalmente al término de la película, no sin antes explicar y narrar el porqué sucede lo que vemos en pantalla.
 

Carlos Galindo es interpretado a la perfección por un Demián Bichir en sus 40 y tantos años, desprovisto de cualquier glamour y pretensión hollywoodense. Todo lo contrario de un par de actores contra los que compitió por el premio al Mejor Actor del Año en la entrega los Oscar del 2012.

Demián Bichir caracterizado como "Carlos Galindo".
Carlos es un inmigrante ilegal dedicado a la jardinería y en general a todo tipo de labores para subsistir y forjar un mejor futuro para su primogénito Luis (José Julián). Éste es un adolescente atrapado en un mundo de fantasía, el que le impide darse cuenta de la realidad en la que está sumergido: vivir a expensas de un padre que trabaja todo el día sin valorar este esfuerzo puede malcriar a cualquiera, se trate de algún residente en una ciudad de lujo, o bien del hijo de un ilegal que apenas sobrevive día a día. Peor aún: sus amistades más cercanas pretenden involucrarlo en el oscuro mundo de las pandillas urbanas. 

El actor colombiano José Julián brilla en el papel de "Luis Galindo".


El padre de familia vive solo con su hijo y sólo cuenta con otro pariente en la ciudad: su hermana Anita (Dolores Heredia), en alguna parte de su vida compañera de desventuras, quien ahora vive más holgadamente al lado de su esposo e hijos.

La compra de una camioneta (“troca”) a su jefe Blasco Martínez (Joaquín Cosío) y el posterior robo de ésta a manos de otro ilegal que Galindo pretende ayudar (Santiago, el actor Carlos Linares) desencadenan los eventos que llevan a la detención y posterior deportación de Carlos. 


El guionista Eric Eason en momentos santifica al personaje principal y le añade características de mártir. Afortunadamente este trazo deja suficiente espacio para que el público se identifique con él en un plano cien por ciento humano. Galindo a fin de cuentas es otro hombre en busca de un gran porvenir, independientemente de los medios que eligió para tal objetivo.


Sin embargo, el drama que se presenta en la película no aborda directamente la doble moral que la satanización de la inmigración ilegal representa. Ustedes saben: los norteamericanos ultra derechistas condenan este asunto mientras por otro lado no vacilarían en contratar a un obrero indocumentado si esto significa ahorrarse una buena cantidad de dólares. 

La intención de A Better Life se aparta del tema político y se enfoca totalmente en la parte emocional del asunto. Este aspecto es a menudo ignorado por el mundo entero, el que se niega a ver a otras personas como iguales. Se desechan las preguntas con pretextos nacionalistas que rayan en el racismo: ¿por qué alguien decide arriesgar su vida con tal de cruzar un desierto en busca de una “vida mejor”?


Pero Carlos Galindo sabe por amarga experiencia propia que ese sueño americano, tan perseguido como publicitado, tiene mucho de falacia implícita. La glorificación de Estados Unidos como el único país donde se puede aspirar a la prosperidad, es un invento alimentado por medios imperialistas.

¿Vale la pena el sufrimiento vivido para cumplir el ilusorio 'Sueño Americano'?
Si bien esta nación ha avanzado en muchos aspectos, en otros aún se queda corta en otros tantos si la comparamos con otras grandes potencias. ¿Es necesario hablar siquiera de la brutalidad policíaca que actualmente se ejerce contra ciudadanos desarmados en este territorio? Esto, entre muchos otros ejemplos.

La historia también nos indica que una gran cantidad de personas huyen literalmente de sus lugares de origen debido a la miseria, falta de oportunidades, violencia extrema e inseguridad. ¿Nos hemos preguntado qué origina tales fenómenos? ¿Quién financió la sangrienta guerra civil en El Salvador, por ejemplo, y con qué fin?

La vida de Carlos Galindo se trastorna completamente al tratar de recuperar su vehículo. Algunos críticos notaron cierto paralelismo entre este filme y Ladri Di Biciclette, pero tal comparación no es totalmente justa. En el filme inmortal de Vittorio De Sica, la bicicleta es un personaje en sí mismo y representa los sueños personales arrebatados por el sistema injusto de la postguerra en Italia, mientras que en A Better Life, la troca (y/o el robo de ésta por instancia) es sólo un elemento más en el calvario sin final del personaje central, sin mayor simbolismo o metáfora.


Chris Weitz y el editor Peter Lambert aciertan totalmente en breves secuencias que hablan por sí solas sin necesidad de mayor diálogo. Una de ellas es la expresión de Luis al entrar a la habitación repleta de inmigrantes indocumentados, al ir junto a su padre en la búsqueda de Santiago. Por segundos, el adolescente terco y consentido se percata que todos estamos conectados y –al menos en la mayoría de los casos- buscamos las mismas cosas: bienestar y realización personal, para comenzar. 

La realista escena que muestra a todos hacinados con el temor que la ‘migra’ llegue en cualquier momento contrasta amargamente con esos ideales. En ocasiones, los medios elegidos no harán más dulce el alcance del objetivo, definitivamente.


La golpiza propinada por Luis a Santiago, al ser éste finalmente encontrado, va más allá de la ira que el joven siente por el robo cometido contra su padre. Nuevamente el adolescente se desconecta de la raza humana y el castigo sin compasión alguna toma el primer plano. Pero Carlos Galindo representa esa parte de la comunidad latina que aún cree en hermandad y en salir adelante sin dañar a otros. 

Predeciblemente, Carlos defiende al hombre que vendió el vehículo y envió el dinero a su familia en El Salvador (según lo dice el comprobante de la transferencia que encuentran en su bolsillo). ¿Cómo saber lo que aquellos están padeciendo? El espectador deberá abrir más puertas en las habitaciones de su mente para comprender el todo de este penoso y real asunto.


En el álgido ámbito político actual en Estados Unidos, donde prominentes candidatos sin trazo alguno de humanidad claman por la expulsión inmediata de todos los latinos indocumentados tachándolos de asesinos, ladrones y violadores, habrá qué recordar cuántos 'Carlos Galindo' existen y la forma como el malogrado sistema ha propiciado la caída y desgracia de cada uno de ellos. 

La figura paterna con vestidura humilde, ademanes sin elegancia pero sinceros e ideas que nacen del corazón y no del chip discriminatorio que parece haber sido implantado en buena parte de la humanidad, siempre será símbolo de una sociedad que pelea por ser mejor cada día, sin que esto implique hurtarle nada a nadie. Claro, suena hermoso en palabras, pero en la vida real es un plan de vida lleno de altibajos, sinsabores e injusticias.




Demián Bichir brilla en una secuencia donde el actor se pierde completamente para apoderarse de su personaje. Ya no vemos al triunfador ganador de múltiples premios ni por un solo instante, sino solamente al hombre derrotado y cabizbajo, esposado como si se tratara de un peligroso criminal. 

La hipocresía de una sociedad cada vez más asolada estalla en la cara del espectador y da lugar a un diálogo entre padre e hijo, en el que el primero le responde la pregunta inicial a su vástago: decidí traerte a este mundo para tener una razón por la cual vivir. Verte crecer hizo más fácil sobrellevar todos los problemas y dificultades


Honestamente, el sentimiento de amor incondicional que Carlos experimenta –y externa- por su hijo hace que los casi 100 minutos de la película se magnifiquen y valga la pena verla varias veces, incluso.
 

La canción que el lloroso caballero le canta a su hijo, por unos segundos amenaza con arruinar el momento y convertirlo en material de telenovela. Por fortuna esto no se concreta y Bichir ofrece una cátedra de actuación cuyo nivel es absolutamente superior al de los niños bonitos de Hollywood, famosos por sus roles donde no se les mueve un solo cabello y viajan en aeropuertos con maleta en mano en tramas insulsas y sobrevaloradas.
 

Luis vuelve al buen camino y se queda al lado de su tía (la gran Dolores Heredia) mientras que la escena de cierre muestra a Carlos intentando nuevamente cruzar el desierto para acceder ilegalmente a Estados Unidos. Obviamente, el American Dream se alimenta también de la terquedad del que en él cree.

José Julián y Dolores Heredia en sus respectivos papeles, en una de las escenas más dramáticas de la película: la triste despedida de su padre y hermano, respectivamente.

A Better Life es una joya de cine independiente diseñada para incomodar y conmover al espectador a cada segundo. El objetivo se cumple con una adecuada dosis de realismo y genialidad, redondeada con una gran calidad cinematográfica en cuanto a fotografía, edición, música y actuaciones se refiere.

La frase "ningún ser humano es ilegal en ningún país" es al mismo tiempo una perogrullada y un deseo utópico que tal vez nunca se convierta en realidad. Pero una película como esta nos hace soñarlo una vez más a través de los ojos de Carlos, aquellos que han visto lo mejor y peor del ser humano. Aun así, él sigue soñando con un mejor mañana.


¿Quién puede culparlo?
 

A Better Life,
Estados Unidos, 2011
Summit Entertainment
Dirigida por Chris Weitz
Producida por Paul Junger Witt, Christian McLaughlin,
Chris Weitz, Jami Gertz
Escrita por Eric Eason
Protagonizada por: Demián Bichir, José Julián, Dolores Heredia, Carlos Linares, Joaquín Cosío, Gabriel Chavarria y Bobby Soto
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Javier Aguirresarobe
 

14 ago. 2015

Marilyn Monroe

10 ago. 2015


















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Un icono de la cultura popular que resiste el paso del tiempo, influye a las nuevas generaciones de actrices, cambia para siempre el concepto de sensualidad y además protagoniza películas inolvidables, definitivamente no surge todos los días. 

Por fortuna Hollywood le regaló al mundo entero una figura que simboliza esto y aún más. Su nombre es Marilyn Monroe, y a más de medio siglo de su desaparición sigue siendo la figura femenina del celuloide más reconocida a nivel global.

Norma Jean Mortenson nació el 1 de junio de 1926 y su infancia difícil y solitaria marcaría su personalidad para siempre. El estigma de ser hija ilegítima y la enfermedad mental de su madre (esquizofrenia paranoide) cambiarían su vida para siempre. 

Crecer entre orfanatorios y familias adoptivas no es fácil para nadie. Las grandes estrellas de la pantalla grande no son la excepción por supuesto, y para la pequeña Norma esta etapa de su vida alteraría su percepción del mundo, la familia y relaciones.

El personaje de la rubia ingenua y sexy que a menudo representaba en sus filmes era una máscara que Marilyn Monroe usaba para ocultar más de una tristeza. Algunos biógrafos como Gloria Steinem creen firmemente en la teoría de que la actriz fue abusada sexualmente durante la infancia, mientras que otros piensan se trata de un ardid publicitario.

De cualquier manera, la vida de Marilyn tuvo esos tonos agridulces que convierten a muchos famosos en símbolos de tragedia y vidas malogradas.  Tal vez no haya inspiración sin una suficiente dosis de amargura. No obstante, poca de esa tristeza fue transmitida a sus millones de fans, quienes la veían cantar, divertirse, bailar y seducir caballeros millonarios en la pantalla grande.


Su participación en la emblemática All About Eve [1950] llamó la atención, pero nadie sospechó siquiera que sus posteriores apariciones en Niagara y Gentlemen Prefer Blondes, ambas de 1953, la transformarían en la abeja reina del celuloide. En este contexto se convirtió en la mujer “perfecta” con la que todos los hombres descargaban su más profunda sicalipsis en sueños, criticada también por algunas feministas quienes veían en ella sólo el estereotipo capitalista de la mujer que Estados Unidos pretendía vender al resto del mundo.

En la realidad, Marilyn Monroe era mucho más que eso. Su cultura personal, su sensibilidad y su talento sobrepasan cualquier molde en el que la han querido encasillar a lo largo de los años. Su sonrisa inigualable y belleza eterna son testimonio de una época en la que el sexo no se presentaba en forma barata y desechable: por el contrario, cada insinuación, cada broma, cada escena era cuidadosamente envuelta en un elegante paquete aderezado con mucha diversión y oropel. 

Afortunadamente esos obsequios dieron vida a todas esas grandes películas que ahora disfrutamos más que nunca. 

El 5 de agosto de 1962, la diva suprema abandona este planeta a los 36 años en circunstancias bastante extrañas. Adentrarnos en ellas sería tocar temas políticos y recurrir a teorías paranoicas para justificar su lamentable fallecimiento. 

No es este el objetivo sin embargo, sino rendir homenaje a quien afirmaba que los diamantes eran el mejor amigo del género femenino. Para el resto de nosotros, ella simboliza la amiga encantadora con la que nos apetecería degustar un café o una copa cualquier día de la semana.

La leyenda continúa. 










She’s an everlasting icon that has stood the test of time and  influenced a whole generation of actresses who can only dream about being this charming and beautiful. She’s the one and only Marilyn Monroe and her name itself says it all.

Years before she became the greatest creation of Hollywood’s factory of dreams, Norma Jean Mortenson endured a very difficult childhood. She dealt with her mother’s mental illness (paranoid schizophrenia) while coping with the stigma of being an illegitimate child. 



All this personal suffering changed her world forever. But on the big screen that vulnerability turned into laughter, music, sex innuendos and an always smiling gorgeous face. Marilyn knew how to deliver amazing performances that delighted the audience for years and continue doing so. 

However, the blonde, sexy girl that she often portrayed on screen was just a mask she wore to hide all that pain and loneliness. Some of her biographers –Gloria Steinmen among them- truly believe that she was sexually abused as a child, though nothing has been confirmed.
 

Be as it may, Marilyn’s life was a bittersweet tale with a certain tone of tragedy. Fortunately, she also had the chance to star in several great movies, from All About Eve to Gentlemen Prefer Blondes, alongside Jane Russell. Marilyn was the ‘perfect’ woman every other guy dreamed of, a silver goddess with the right amount of talent, innocence and sex appeal. Of course, some people loved her for being herself while others hated her for the same reason. 




The criticism towards Marilyn Monroe as a sex symbol was about the way she stereotyped American women in her movies: not everyone was happy with the idea of the ‘dumb-blonde-girl’ wearing revealing clothes just to please men. Nevertheless, in real life she was so much more than that: an avid reader and a talented actress (and singer!) whose movies are the living testimony of a time when raw sex on screen was disguised as a romantic tale full of songs, dance numbers and unforgettable moments.



Marilyn left this world on August 5th, 1962. Saying that her death is still a mystery would be an understatement. However, let’s not bring conspiracy theories or politics to the table. Let’s pay tribute instead to the beautiful girl who still makes us smile every time we see her on TV, the one who could be our perfect date (or friend) any given day. Well, Elton John said it better in “Candle in The Wind”, right?

Her legacy lives on.





 

10 ago. 2015