Rapsodia Bohemia [2018]: aún somos los campeones

24 feb. 2019




El controversial director Bryan Singer dirigió el proyecto más importante de su vida en el 2018. Por supuesto, hablamos de Bohemian Rhapsody (Rapsodia Bohemia), la tan esperada biografía fílmica del probablemente más importante e influyente cantante de rock de la historia, Freddie Mercury

A pesar del éxito taquillero (el filme es ya la biopic con mayor recaudación de la historia) y de crítica, no han faltado las opiniones adversas apuntando al hecho que se abordó brevemente la vida íntima del cantante. Pero de hecho esto es una falacia: el guión deja en claro quién era Mercury, a quién amó y con quién compartió sus últimos días.

Uno de esos grandes amores fue Mary Austin, interpretada de manera conmovedora por la hermosa Lucy Boynton. La actriz supo cómo capturar la vulnerabilidad  de Austin y el cariño inquebrantable que sentía el personaje por Mercury. Como los grandes y verdaderos amores, tal amor rompió las barreras del tiempo, género e incluso de los problemas y preferencias personales.

Película Rapsodia Bohemia
Lucy Boynton y Rami Malek crean una mancuerna perfecta en "Bohemian Rhapsody".




Rami Malek como Freddie Mercury

El actor norteamericano logra un trabajo que rompe la cuarta pared durante las más de 2 horas del filme para entrar en el corazón de la audiencia al dar vida en pantalla al atractivo, talentoso y hasta cierto punto infantil Freddie Mercury. Ninguna otra estrella fílmica hubiera podido inyectar aliento de nuevo a una leyenda que, a pesar de su alegada vida disipada, en el fondo era tan solo un adolescente buscando ser amado y aceptado tanto por el público, como por los hombres y mujeres importantes de su existencia.

Rami Malek brilla en el aspecto emocional y también en el técnico. Es bien sabido que Mercury no se consideraba un bailarín al estilo de Michael Jackson, por ejemplo. Captar en pantalla esa magnífica capacidad de improvisación no es tarea fácil, pero Malek se entregó totalmente a un rol que le ha valido el reconocimiento de crítica y público por igual. 

Elenco de Rapsodia Bohemia
El elenco de "Rapsodia Bohemia" brilla por su autenticidad y compromiso en escena.


Por ello, es notorio que entre las decenas de biopics de grandes astros del rock en la historia reciente del cine, es justamente Bohemian Rhapsody una de las que ha conectado más poderosamente con la audiencia. Vamos a equipararla entonces a “The Rose” (1979),  y la suprema interpretación de Bette Midler fuertemente basada en la legendaria Janis Joplin.

Una mención aparte merecen los geniales Gwilym Lee, Ben Hardy y Joe Mazzello como los integrantes de Queen (Brian May, Robert Taylor y John Deacon). Por minutos, quizás parte del público olvidó que estaban viendo a un grupo de grandes actores interpretar a estos astros del rock para caer en la ilusión fílmica que todo lo que aparece en la pantalla es real y que en verdad ellos son los auténticos Queen

Y de alguna manera así fue: más que una actuación, es una total reencarnación cinematográfica de la inmortal banda que ha cautivado a generaciones enteras.



“We Are The Champions”

La secuencia final, la cual replica el concierto que ofreció Queen en Live Aid (1985) es belleza pura. El trabajo de cámara, la cinematografía, ejecución musical no tienen falla. Más allá de ello, Bryan Singer capturó magistralmente la reacción única de cada una de las personas cercanas al cantante. Las emociones in crescendo son parte también de este espectáculo con vida propia.

We Are The Champions suena gloriosa. Uno de los mejores temas grabados por Queen, es capaz de encender las emociones del más indiferente escucha amante del buen rock y la buena música en general.

Lucy Boynton, Max Bennett y Aaron McCusker brillan en esta secuencia. Las miradas de admiración para Freddie, la expresión al borde del llanto de Mary Austin y la impresión de verlo en escena realizando tal ejecución, de hecho no solo rinden tributo al estatus de estrella de Mercury. 


Tales emociones fueron también el resultado del auténtico cariño al apreciar en un momento cumbre de su carrera a su mejor amigo, al hombre que surgiendo de la nada se atrevió a romper estereotipos y llegó al corazón de millones de hombres y mujeres por medio de su música. 

Lucy Boynton en Rapsodia Bohemia
Lucy Boynton, interpretando a Mary Austin, resume en una sola mirada el sentir de millones de personas al ver a Freddie Mercury interpretar "We Are The Champions".


En ese momento increíble, la adrenalina del público se funde con la de estos 3 personajes captados tras bambalinas y también con la de la audiencia apreciando la transmisión por televisión, para crear un momento inolvidable en la historia de la música.

Bohemian Rhapsody, en esta secuencia, nos recuerda que la música tiene poder para unir, construir e inspirar. Live Aid es el vivo testimonio de ello.

El legado de Freddie Mercury es más grande que la vida misma. Y por 134 minutos, Rapsodia Bohemia nos transporta a un mundo en el cual, definitivamente somos los campeones. El cine inyecta vida a los sueños, pero nosotros tenemos que materializarlos paso a paso. Y si lo dudan, pregunten sobre ello a Rami Malek.

Febrero 24, 2019



Bohemian Rhapsody,
Estados Unidos, Inglaterra, 2018
Dirigida por Bryan Singer,
Producida por Graham King, Jim Beach
Guión de Anthony McCarten,
Distribuida por 20th Century Fox
Elenco: Rami Malek, Lucy Boynton, Gwilyn Lee, Ben Hardy, Joe Mazzello, Aidan Gillen, Allen Leech, Tom Hollander, Mike Myers
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Música de John Ottman

24 feb. 2019

ROMA by Alfonso Cuarón: a stunning vision in black and white

23 feb. 2019















February 23, 2019

Roma by Alfonso Cuarón is his ultimate effort to turn his craft into the most intimate type of storytelling. It is definitely his riskiest effort ever, as he completely strips the movie off any kind of distraction other than contemplative silence, small but compelling details and an evergoing warm dialogue between each one of the characters and the audience. Finally, he pretty much succeeds in delivering both visible and hidden messages during two hours of pure beauty and longing imagery.

When I first watched the film on December 14, 2018, I had zero expectations about it. I thought that maybe it would be some pretentious art film interesting for some though not for me. The awards and recognitions the movie had already gotten did not impress me at all and with that particular mindset I watched it with my family.

I was totally wrong. In fact, it was a slightly shocking experience for several reasons. By the middle of the movie, I had drawn some conclusions:

1) Cuarón is obsessed with details, even those inevitably eschatological and involuntarily funny (yes, I mean El Borras).

2) Men are miserable in many ways.


Yalitza Aparicio Roma
Yalitza Aparicio has conquered both the critics and audience as "Cleo".


However, saying this unfairly simplifies the film's meaning and value. For that reason, perhaps the first misconception about the movie is the story itself. Some people just don’t get it. They don’t even understand the true origin of the story: it is not a film meant to shock with expensive special effects or with an overblown though gorgeous kind of acting a-lá Gloria Swanson in Sunset Boulevard or Dolores Del Río in Bugambilia.

These two cinema legends did an extraordinary job, because their roles required it so: women living an endless drama that demanded a great dose of tears, frenzy and - in Swanson’s case - total madness.

However that was not what the director needed from Yalitza Aparicio, the pre-school teacher now turned into an actress, an international celebrity and Oscar nominee. The character had to be played in a substantially different way. So, what did she have to do to perform the most talked-about film role in recent years?

"For Libo"

The dedication at the end of the film sets the record straight. Roma is not a product meant to delight the audience with endless action sequences or intense drama every 30 seconds. It isn’t even a protest movie. It is a tribute to one of the most important people in Alfonso Cuarón’s life. If Fred Zinnemann directed a two-hour poem to national pride and the value of friendship in From Here to Eternity, then the talented Mexican director produced a black and white ode dedicated to Libo, the maid and nanny who became his most treasured mother figure.

That's what Roma represents: a traditional story about Mexico in the 70s and its many faces, places and characters. Every artistic license was necessary to describre a period in Cuarón’s childhood living with Cleo, the name attributed to his nanny in the film. Therefore, the movie is a story of a specific period set in time, without any political or social pretension. Ironically, it has opened the dialogue about all this in a surprising way.

Roma by Alfonso Cuarón
"Roma" by Alfonso Cuarón is a 2-hour poem to Libo, his loved nanny and endearing mother figure.


The film visually delights the crowd thanks to an impeccable cinematography and the long shots exuding nostalgia and showing the Insurgentes Avenue and Cine de las Americas in all its splendor, among other scenarios. For a few seconds, the Mexico City gets magnified before the audience’s very eyes and looks more gorgeous than ever, pollution free and full of hope.

The lovelessness in the times of Cleo and Sofía

Roma tells the romantic lives of Cleodegaria and Sofía (a mighty Marina de Tavira). When Sofía's holding tight her nonchalant husband (Fernando Grediaga), we’re just watching the way in which so many women in Mexico have clung far too long to a patriarchal figure for decades, even when this implies plain betrayal.

The marching band crossing the street at that moment underlines Sofia’s pain and her longing for things to be different. Does anyone in the audience remember that same expression on their mothers, sisters, aunts or grandmothers faces at some point in their lives?

Marina de Tavira Roma
Marina de Tavira played the role of her life as "Sofía", a wife and mother trying to deal with the madness of everyday life. 



Yalitza Aparicio, on the other hand, does an extraordinary job in a scene titled by the director himself as "The Abyss of Certainty". After Fermín’s neglect and treachery (Jorge Antonio Guerrero), without saying one single word, she perfectly embodies the pain of loss, the kind of loss that for a moment feels eternal. Or maybe this is just the way our mind also betrays our heart.

Later, Sofia closes full circle with an emblematic line: "it does not matter what they tell you, we are always alone". Maybe in the years ahead these images will be regarded as some of the most emblematic in all-time world cinema.

The age of the innocence

Within all the drama lived by the two women of different social class, Cuarón leaves enough space so the audience can  gloat over the purest elements of his film. Thus, the contrast of the poor and rich children (let’s wear out these terms once more) having fun, one with an expensive astronaut costume and the other, in Ciudad Neza wandering with a bucket on the head, unifies those two scenarios for art’s sake. For the innocent at heart, the only duty in this world is to be happy.

Cuarón knows how to show beauty in a very skillful way. A single detail, a single black and white sequence can makes us laugh while melting our hearts at the same time. After all, misery has not defeated innocence and abundance can also bring you some tenderness.

Alfonso Cuarón Roma
Alfonso Cuarón remind us that happiness lies in the smallest of details.



Somehow, and since the film is also a story about the human condition with no particular labels attached, there's a great contrast between such flashbacks of a Mexico that once existed and the reality shown in another masterpiece: Los Olvidados, by Luis Buñuel.

Buñuel produced a great movie that has transcended time, but whose severity leaves very little space for hope, only briefly displayed in the final part of the story. Roma, in contrast, seems to rub indulgence in the audience’s face right and left, thanks to the sweetest characters in the movie perfectly played by a young cast (Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Marco Graf and Daniela Demesa) and Borras himself.

Yalitza Aparicio, beyond awards

The pseudo-critics talking about a unskilled young Aparicio, conveniently ignore the climax of her performance during the most devastating segments of the film: when giving birth to her stillborn baby and when opening her heart on the beach in Veracruz to confess the stormiest of the secrets. This scene alone is worth a thousand awards. After all is said and done, what are we in this world without the ones who love us?

The dreadful hate speech recently targeting Yalitza in social media by both regular users and so-called famous people, means absolutely nothing before such performance. As happened with Lamberto Maggiorani in Ladri di Biciclette -the humble worker turned into an actor thanks to the magic of Vittorio De Sica- Aparicio finds her own place in film story with a role that will mark his life forever, whether or not she decides to pursue a major acting career. 



The traumatic birth scene displays enough bitterness to shock and made the audience cry for a moment. Then it is not hard to explain why Aparicio’s natural talent has conquered both critics and a large part of a worldwide audience who fell in love with Cleo

Cleo goes from shyness to a graphic and heartbreaking moment in the delivery room. In some moments, Aparicio’s performance reminds us of Florencia from Luis Mandoki’s Gaby, a True Story (1987), played by a superb Norma Leandro. The well-known Argentinian actress never spoke out loud during that film nor had hundreds of lines. Actually, she didn't catch the audience’s eye with an over-the-top performance. She did it by reaching their hearts with a calm, though warm and powerful performance. 

Hence, most acting associations have gone crazy over Yalitza Aparicio’s performance. Of course, all that praise has translated into several nominations, but the rookie movie star shines beyond all those awards. 

Yalitza Aparicio in Roma
Yalitza Aparicio's performance is definitely greater than any given award.


Roma in the XXI century 

Alfonso Cuarón’s nostalgic 2-hour flashback is not exactly a political film per-sé, despite clear references to the then reigning corrupted party or the 1971 Corpus Christi bloodshed. The relevance of his work goes even beyond the dialogue about classism or the way domestic workers have been treated for decades in Mexico. 

Of course, each and every one of those topics is very important. However, Roma is basically a look at the past and a love story. Since genuine love has no labels, the next generations will enjoy the story of a woman who, due to traditions, beliefs, social patterns and personal circumstances, shares her existence with the family who emotionally adopted her forever.

Jorge Antonio Guerrero Roma
Jorge Antonio Guerrero plays "Fermín". The talented Mexican actor shines in the film during contrasting sequences plenty of eroticism and drama.


The plotline is actually pretty simple, but the form, full of details and pristine cinematography, produced a unique result. In this context, even the smallest details and closed shots work like a brief meditation exercise that is completely torn apart during the movie’s climax. 

Roma was an extreme emotionally experience for me. It even reminded me of so many memories lost in my mind, some of which I needed to heal. I actually did while watching this gorgeous film, proving that art can be better than any therapy session. 

It also reminded me of so many details about Mexico that we take for granted every day: the parents playing with their children at the park, or the little dog swinging their tail while lying beside a kid on the street, taking care of them as a best friend does. Even if Cuarón translated his deepest dreams into black and white sequences, Mexico burst into colors in every corner of every city full of people dreaming with the best of tomorrow. 



And all those ideas, all those dreams are born again thanks to a film of great beauty that reminded me of a simpler world and childhood dreams. Let‘s call it then "the great sequence shot of our own existence".

So is it time to thank Alfonso Cuarón for that? Something tells me I'll have to do it. For now, we will appreciate the purest realism in black and white once again. 


















ROMA
México, 2018
Directed, written and produced by Alfonso Cuarón
Production Companies: Espectáculos Fílmicos el Coyú, Pimienta Films, Participant Media, Esperanto Filmoj
Distributed by: Espectáculos Fílmicos el Coyú, Netflix
Starring: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Fernando Grediaga, Jorge Antonio Guerrero, Marco Graf, Daniela Demesa, Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Nancy García, Verónica García, José Manuel Guerrero Mendoza, Verónica García, Víctor Manuel Resendiz "Latin Lover"
Cinematography: Alfonso Cuarón

23 feb. 2019

ROMA o la vida en blanco y negro según Cuarón [2018]

19 feb. 2019

Febrero 19, 2019.

Advertencia: reseña con spoilers.

Cuando por primera vez vi Roma, de Alfonso Cuarón, aquel sábado 14 de diciembre del 2018, tenía cero expectativas sobre la película. Pensé que tal vez sería una pieza de cine de arte muy rebuscada e interesante  para algunos, pero no para mí. Los premios y reconocimientos que ya había obtenido no me impactaban en lo más mínimo y bajo ese enfoque decidí verla en familia.


Me equivoqué totalmente. De hecho, fue una experiencia ligeramente cimbreante por varios motivos. Conforme transcurrieron los minutos, llegué a un par de conclusiones:

1) Cuarón es obsesivo con los detalles, incluso aquellos que resultan escatológicos e involuntariamente cómicos (sí, hablo de El Borras).

2) Los hombres somos miserables en muchos sentidos. 

Sin embargo, afirmar esto último es simplificar totalmente el significado y valor de la película. Por ello, tal vez el primer error de las grandes masas que descalifican a diario el filme en redes sociales, es ni siquiera comprender la razón que originó la historia: no se trata de una película hecha para impactar con efectos especiales o con la actuación extática de una actriz protagónica al más puro estilo Gloria Swanson en Sounset Boulevard o Dolores Del Río en Bugambilia.

Estas dos leyendas del cine realizaron un extraordinario trabajo, porque así lo requerían sus papeles: mujeres viviendo un interminable drama que requería una gran dosis de lágrimas, frenesí y –en el caso de Swanson- total locura.

Pero no era eso lo que el director necesitaba de Yalitza Aparicio, la maestra de preescolar ahora convertida en actriz, celebridad internacional y nominada al premio Óscar. Su trabajo era sustancialmente diferente. Entonces, ¿qué es lo que requería para realizar el papel cinematográfico más comentado de los últimos años?




“Para Libo”

La dedicatoria al final de la película lo dice claramente. Roma no es un producto hecho para atrapar con secuencias pletóricas de acción y drama cada 30 segundos. Tampoco es, en sí misma, una película de denuncia. Es un homenaje a una de las personas más importantes en la vida de Alfonso Cuarón. Si Fred Zinnemann dirigió un poema de dos horas al amor por la patria y al valor a la amistad en De Aquí a la Eternidad, entonces el talentoso director mexicano produjo una evocación en blanco y negro dirigida a Libo, la sirvienta y nana que representa una de sus dos importantes figuras maternas.

Yalitza Aparicio
Yalitza Aparicio interpreta a "Cleo", la importante figura materna en la vida del director.


Es eso lo que Roma representa. Un relato costumbrista sobre el México de los 70s y sus múltiples rostros, lugares y personajes. Las licencias poéticas fueron necesarias para narrar un periodo en la infancia de Cuarón al lado de Cleo, el nombre atribuido a su nana en la película. Por lo tanto, el filme es un relato de un segmento de vida, sin mayor pretensión política o social. Irónicamente, ha abierto el diálogo en este aspecto de manera sorprendente.

La película atrapa visualmente gracias a la impecable fotografía y a los planos secuencia que destilan nostalgia y muestran la Avenida Insurgentes y el Cine de las Américas en todo su esplendor, entre otros escenarios. Por unos segundos, la ciudad de México en esa década se magnífica ante los ojos del espectador y luce desprovista de contaminación, devaluación y con un ligero toque de esperanza.

Planos secuencias de Roma, de Cuarón
Los planos secuencia en "Roma" son protagonistas por sí mismos en algunas impactantes tomas.


El desamor en los tiempos de Cleo y Sofía

Roma detalla de manera paralela las vidas amorosas de Cleodegaria y Sofía (una imponente Marina de Tavira). Esta última resume en un solo abrazo al indiferente esposo (Fernando Grediaga), la manera en la que tantas mujeres en México se han aferrado por décadas a la figura patriarcal aunque esto en ocasiones implique traición sin reparo.  

La banda de guerra que atraviesa su calle por ese momento subraya el dolor de Sofía y sus ganas que por un momento todo fuera distinto al ver partir a su esposo en busca de nuevas y muy apetitosas aventuras. ¿Acaso alguien en el público recuerda esa misma expresión en el rostro de sus madres, hermanas, tías o abuelas, en algún momento de sus vidas?

Marina de Tavira
Marina de Tavira impresiona como "Sofía", la figura femenina atrapada en un matrimonio poco satisfactorio.


Yalitza Aparicio, por su parte, realiza un extraordinario trabajo en una escena que el director ha titulado en sus redes como “El Abismo de la Certeza”. Ante la huída de Fermín (Jorge Antonio Guerrero), la otra figura vil y viril de la historia, sin necesidad de palabras, transmite el dolor de la pérdida. Aquellas pérdidas que, por un instante, parecen eternas. O así es como lo procesa nuestra mente, que también suele traicionar al corazón.

Más tarde, Sofía remata el argumento con una línea emblemática: “no importa lo que te digan, siempre estamos solas”. Muy probablemente con el tiempo, estas imágenes sean consideradas algunas de las más importantes de la cinematografía mexicana y mundial de todos los tiempos.

Esta reseña no pretende de manera alguna ser un discurso progresista, pero la realidad es contundente. Así que, señores que alguna vez decidieron unir su vida al de una mujer que confío en ustedes en todos los sentidos: es momento de reescribir la historia y valorar de verdad al objeto de su afecto.

Roma
El blanco y negro en "Roma" impacta visualmente y atrapa los sentidos en cada secuencia.





La edad de la inocencia 

Dentro de todo el drama vivido por las dos mujeres de diferentes estratos sociales, Cuarón deja suficiente espacio para que el espectador se regodee de sobra con los elementos más puros de su película. Así, el contraste de los niños pobres y ricos (gastemos estos términos una vez más) divirtiéndose, uno con un costoso traje de astronauta y  el otro, en Ciudad Neza deambulando con una cubeta en la cabeza, unen ambas infancias en una sola intención. Para el inocente de corazón, cualquier motivo es un pretexto para ser feliz. 

Cuarón sabe como transmitir belleza de manera bastante diestra. Un solo detalle, una sola secuencia en blanco y negro capaz de producir hilaridad y ternura a la vez, puede originar un interesante discurso: la pobreza no ha vencido a la inocencia. Al mismo tiempo, la riqueza no es enemiga de la ingenuidad. 

Roma de Alfonso Cuarón
La película de Alfonos Cuarón es también un poema a la inocencia que vive en el corazón de muchos mexicanos.


De alguna manera, y ya que la película es también un relato sobre la condición humana sin etiquetas, hay un gran contraste entre tales flashbacks de un México que alguna vez existió y el mostrado por otra obra que recordé brevemente en esos minutos donde se exhibe la pobreza de la ciudad en la búsqueda de Cleo por Fermín: Los Olvidados, de Luis Buñuel.

Buñuel realizó una obra que ha trascendido el tiempo, pero cuya crudeza deja poca alternativa para la esperanza, solo desplegada brevemente en la parte final. Roma, en contraste, parece arrojar indulgencia al rostro del público a diestra y siniestra a cargo de los personajes infantiles, increíblemente interpretados por un joven elenco (Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Marco Graf y Daniela Demesa), y del propio Borras.

Yalitza Aparicio, más allá de los premios


Las pseudo-críticas a la actuación “inexperta” de la joven Aparicio durante la primera parte de la película, convenientemente omiten el clímax de su actuación en los segmentos más dramáticos del filme. El primero al dar a luz a su fallecida bebé y el segundo al confesar aquello que la torturaba en plena playa de Veracruz, con la familia que tanto ama protegiéndola de un dolor que amenaza con consumirla. 

Los lamentables discursos clasistas de los comentaristas amateur empequeñecen ante tal ejecución. Tal como sucedió con Lamberto Maggiorani en Ladri di Biciclette, el humilde obrero convertido en actor gracias a la magia de Vittorio De Sica, Aparicio encuentra su propio lugar en la historia del séptimo arte con un papel que marcará por siempre su vida, decida o no continuar en esa carrera.  El traumático alumbramiento de Cleo tiene la suficiente dosis de crudeza para entristecer y el suficiente poder interpretativo para ser nominado a cuanto premio de actuación existe.

Yalitza Aparicio en Roma "El Abismo de la Certeza"
"El abismo de la certeza".




De la calma y lentitud a un momento gráfico y desgarrador en la sala de parto, Cleo conmueve en silencio y con intenso drama de la misma manera. En algún momento, de hecho existe cierto paralelismo con aquella inolvidable Florencia, interpretada por la magistral Norma Leandro en la película Gaby, a True Story, dirigida por Luis Mandoki (1987). 

La reconocida actriz argentina tampoco tuvo cientos de diálogos en ese gran filme y tampoco atrapó con una actuación por demás exagerada. Solo conquistó al público llegando a su corazón con una ejecución tranquila, pero cálida y poderosa.

Por ello, las academias de premios alrededor del planeta se han volcado en halagos traducidos en nominaciones. Pero Aparicio brilla más allá de estos galardones, sin duda alguna.

“Roma”, en pleno siglo XXI


El destello nostálgico que Alfonso Cuarón ha entregado al público sobre una década que ya se fue, no es de manera alguna un discurso político como tal, a pesar de las referencias al corrupto partido tricolor y a los acontecimientos de la matanza de Corpus Christi en 1971. La importancia de su obra supera incluso el diálogo que ha provocado respecto al clasismo y a la forma como han sido tratadas las empleadas domésticas durante décadas en México.

Por supuesto, todos y cada uno de esos temas son por demás importantes. No obstante, Roma es básicamente un vistazo al pasado y una historia de amor. Ya que el amor auténtico carece de etiquetas, las futuras generaciones disfrutarán y verán con nuevos ojos la historia de una mujer que, debido a tradiciones, creencias, patrones sociales y circunstancias comparte su existencia con la familia que decide adoptarla emocionalmente por siempre. 

El argumento parece sencillo, pero la forma, llena de detalles y de impecable cinematografía, produjo un resultado único. En este contexto, incluso las tomas cerrada sobre objetos y escenarios parecen más un breve ejercicio de meditación que es hecho pedazos por completo en el clímax del filme.




Roma fue una experiencia emocionalmente gratificante para mí y también catártica, pero no podía explicar el por qué. Fue en un momento, al aproximarse el final de la película que recordé algo aparentemente olvidado, sin relación alguna con la trama, pero que sin embargo pude sanar al ver la película.

Hace muchos años, en 1995, padecía una severa depresión debido a múltiples circunstancias. En un día cualquiera de ese año, entre marzo y abril, al dirigirme a un trabajo que realmente detestaba en una oficina contable, esperaba que un amigo pasara por mí en una esquina, a unas cuadras de mi casa. La sensación de vacío y amargura era constante. Incluso quería tomar medicamentos, pero ningún doctor quería recetármelos.  

El Borras Roma
El inolvidable "Borras", un hermoso elemento en la película de Alfonso Cuarón.


De repente vi pasar en la acera de enfrente a tres niñas, de entre 7 y 10 años, cantando, bromeando y platicando ruidosamente, como lo hacen los niños a esa edad. Atrás de ellas iba su perro, uno pequeño, moviendo la cola, feliz de estar con ellas. Entraron a la tienda y unos 5 minutos después salieron, repitiendo la imagen pero ahora de regreso a casa. Esa imagen de la cola del pequeño perro moviéndose sin césar me resultó cómica, tierna y curiosa en exceso.

Fue una escena impactante visualmente. Recuerdo verla y apreciar su belleza, pero por mi estado emocional, me dolió más de la cuenta, ya que pensé: “ojalá pudiera yo experimentar tal alegría, regocijo, sin ninguna otra preocupación. Ojalá pudiera yo estar en casa para siempre, feliz y tranquilo” (en ambos planos, física y espiritualmente).

Ahora comprendo que tal vez esa imagen de alguna forma apareció ante mis ojos para recordarme que todo iba a estar bien y que la verdadera dicha radica en el más pequeño de los detalles. Pero no lo comprendí en ese instante. Al ver esta obra de Cuarón, los mil elementos inocentes, mágicos, en blanco y negro de un México que existió hace casi 50 años, los que a la vez estallan en colores en la mente, me hicieron recordar ese instante. Finalmente, pude sanar ese momento y tal vez de ahora en adelante solo recuerde lo perfecto de tan inocente cuadro, apreciado hace ya más de 2 décadas.

Todo ello gracias a un filme de magna belleza que me hizo añorar el mundo simple lleno de ilusiones y sueños infantiles que vive dentro de muchos mexicanos, dentro de muchos hermanos de América Latina y de todas partes del mundo. Llamemos a ello “el gran plano secuencia de nuestra propia existencia”. 

¿Momento de agradecer por ello a Cuarón? Algo que dice que tendré que hacerlo. Por ahora, vamos a apreciar el más puro realismo en blanco y negro una vez más. 




ROMA
México, 2018
Escrita, dirigida y producida por Alfonso Cuarón
Compañías productoras: Espectáculos Fílmicos el Coyú, Pimienta Films, Participant Media, Esperanto Filmoj
Distribuida por Espectáculos Fílmicos el Coyú, Netflix
Elenco: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Fernando Grediaga, Jorge Antonio Guerrero, Marco Graf, Daniela Demesa, Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Nancy García, Verónica García, José Manuel Guerrero Mendoza, Verónica García, Víctor Manuel Resendiz "Latin Lover"
Fotografía: Alfonso Cuarón

19 feb. 2019

From Here to Eternity (De Aquí a la Eternidad) [1953]

17 feb. 2019







Febrero 17, 2019

De Aquí a la Eternidad (From Here to Eternity) es el pretexto perfecto para recordar la época cinematográfica en la que los cineastas otorgaban un gran valor a la estética de una película como motor principal para despertar emociones. Este tiempo sin efectos especiales estrambóticos y sonido envolvente originó algunas de las más grandes obras acerca de la amistad, amor, erotismo implícito y valor viril.

El director Fred Zinnemann aprovechó al máximo a cada una de las súper estrellas que actuaron en su obra. Así, la tensión sexual entre Karen (Deborah Kerr) y el Sargento Milton Warden (Burt Lancaster) originó algunos de los diálogos y escenas más memorables de la cinematografía mundial. El deseo latente de uno por el otro, que sin embargo va más allá del simple coito ocasional para transformarse en un poderoso lazo de amor-deseo, es tan potente como la relación entre el mismo Warden y su protegido Robert Lee “Prew” Prewitt (Montgomery Clift). 

De hecho, From  Here to Eternity utiliza la figura de Prewitt como centro de la historia. Alrededor del atractivo, enigmático y al mismo tiempo noble e introvertido joven, se tejen las demás historias de amor, violencia y amistad que acontecen en el filme. 


De Aquí a la Eternidad, Fran Sinatra y Donna Reed.
Frank Sinatra y Donna Reed brillan en este filme de Fred Zinnemann.


Prewitt se convierte en el receptáculo del afecto del capitán Warden, quien ve en él a una especie de alma solitaria y desprotegida capaz de llegar a la excelencia dentro y fuera del campo militar. A su vez, Prewitt es amado por Lorene (Donna Reed) y recibe la amistad incondicional y eterna del soldado Angelo Maggio (Frank Sinatra). 


De Aquí a la Eternidad


From Here to Eternity, para muchas generaciones, es básicamente una oda al amor por la patria y un poema fílmico de 2 horas de duración a la lealtad que surge de la amistad auténtica. La impresionante cinematografía sirve como vehículo para mostrar un elenco tan poderoso que derrite la pantalla con cada diálogo y con cada close-up. La naturaleza de pasión militar del filme, sin embargo, esconde muchos otras historias no difíciles de observar.

Una de las más curiosas es la manera como el personaje de Karen Holmes retrata a la perfección el doble estándar construido con base en la imagen de la mujer fácil. La mujer que tiene que soportar infidelidad de parte de un esposo poderoso, al desquitar su amargura fornicando con otros hombres, se convierte también en “la ramera del pueblo”. Como tal, la figura femenina pierde de una forma u otra. Pero ¿qué tanto ha cambiado esa doble moral desde entonces? 


From Here to Eternity love scene
Deborah Kerr y Burt Lancaster encienden la pantalla en secuencias que despliegan un muy fino erotismo.


La soledad de Prewitt y su larvada instrospección, por otra parte, parecen nunca concluir. El joven militar rara vez sonríe. Rara vez parece sentirse satisfecho con su vida y acciones. Parece ser que esa perpetua insatisfacción lo acompaña hasta el último instante de su vida y sin embargo transforma las existencias de todos aquellos que lo conocen de manera magistral.

Por su parte, Burt Lancaster y su representación de Milton Warden encarnan la esperanza última de la figura patriarcal capaz de resolver los más grandes problemas, proteger a otros y darse el tiempo de acostarse con la esposa de su superior, enamorándose en el proceso. 

Para los progresistas actuales, es una visión absolutamente machista del rol masculino en la sociedad. Para los cinéfilos a ultranza, por su parte, es simplemente la figura que representa poder y masculinidad férrea y que de alguna manera es capaz de brindar un equilibrio a la trama que acontece en esos 120 minutos, con o sin apetitos sexuales desbordados e incluso ilícitos.

Pero, ¿a quién sorprende que Lancaster, grande en la pantalla y grande en la vida real, encarne a la perfecta figura paterna, jefe, amigo y amante?



A pesar de ello, los puristas literarios estarán de acuerdo que en pantalla el público aprecia una versión bastante censurada del libro de James Jones. Las referencias explícitas a prácticas homosexuales, enfermedades venéreas, prostitución y violencia que aparecen en su obra, jamás se ven como tal en el filme. 

Irónicamente esto fue lo que permitió su éxito masivo. Si la película hubiera sido concebida como una calca del libro, las estrictas reglas de la época hubieran sepultado por siempre el resultado. Por lo tanto, habrá qué agradecer a la censura por una vez por el nacimiento de esta obra suprema cinematográfica.

From Here to Eternity brilla en el tiempo como una película que nos regala a un magnífico Sinatra añadiendo un cierto toque de comedia y ligereza al drama que sucede en esas 2 horas, así como a tantos grandes que incluyen también a Ernest Borgnine y a Philip Ober. Deborah Kerr, Lancaster y Clift, por su parte, son ya inmortales. Decir que fueron y seguirán siendo maestros de la actuación es incluso redundante. 




Sin embargo, hubiera sido genial que el formato original del filme fuera en Cinemascope, pero nada es perfecto ¿cierto?

En el vasto universo cinematográfico se encuentra un filme que cimbra al observar a un Prewitt interpretar su propia versión de Taps al despedir a su amigo, como un sonoro y doloroso lamento al amanecer. Al mismo tiempo, erotiza y emociona con una secuencia inolvidable entre Lancaster y Deborah Kerr. Quizás nunca más en la historia del cine, una playa ha sido testigo de tal ardor retratado con tan buen gusto y con tan prístina fotografía.

De alguna manera, Zinnemann nos recordó que ambas emociones, deseo y tristeza, son solo dos distintos destellos de eternidad en una misma historia.



From Here to Eternity

From Here to Eternity
Estados Unidos, 1953
Columbia Pictures
Dirigida por Frank Zinnemann
Basada en el libro de James Jones
Producida por Buddy Adler
Guión de: Daniel Taradash
Protagonizada por: Deborah Kerr, Burt Lancaster, Montgomery Clift, Frank Sinatra, Donna Reed, Philip Ober, Ernest Borgnine
Música de George Duning
Fotografía de Burnett Guffe

17 feb. 2019