A Better Life (Una Vida Mejor) [2011]

14 ago. 2015



Agosto 14, 2015

“¿Por qué la gente pobre tiene hijos?” es la cruda pero legítima pregunta que el adolescente Luis le realiza a su padre Carlos Galindo. Ambos ruedan por el mundo en plena ciudad de Los Angeles, a veces de la mano, otras empujándose uno al otro debido a circunstancias que lo mismo los unen que los alejan. 

Estos son los dos personajes centrales de A Better Life (Una Vida Mejor), dirigida por Chris Weitz. La cuestión obtiene su respuesta naturalmente al término de la película, no sin antes explicar y narrar el porqué sucede lo que vemos en pantalla.
 

Carlos Galindo es interpretado a la perfección por un Demián Bichir en sus 40 y tantos años, desprovisto de cualquier glamour y pretensión hollywoodense. Todo lo contrario de un par de actores contra los que compitió por el premio al Mejor Actor del Año en la entrega los Oscar del 2012.

Demián Bichir caracterizado como "Carlos Galindo".
Carlos es un inmigrante ilegal dedicado a la jardinería y en general a todo tipo de labores para subsistir y forjar un mejor futuro para su primogénito Luis (José Julián). Éste es un adolescente atrapado en un mundo de fantasía, el que le impide darse cuenta de la realidad en la que está sumergido: vivir a expensas de un padre que trabaja todo el día sin valorar este esfuerzo puede malcriar a cualquiera, se trate de algún residente en una ciudad de lujo, o bien del hijo de un ilegal que apenas sobrevive día a día. Peor aún: sus amistades más cercanas pretenden involucrarlo en el oscuro mundo de las pandillas urbanas. 

El actor colombiano José Julián brilla en el papel de "Luis Galindo".


El padre de familia vive solo con su hijo y sólo cuenta con otro pariente en la ciudad: su hermana Anita (Dolores Heredia), en alguna parte de su vida compañera de desventuras, quien ahora vive más holgadamente al lado de su esposo e hijos.

La compra de una camioneta (“troca”) a su jefe Blasco Martínez (Joaquín Cosío) y el posterior robo de ésta a manos de otro ilegal que Galindo pretende ayudar (Santiago, el actor Carlos Linares) desencadenan los eventos que llevan a la detención y posterior deportación de Carlos. 


El guionista Eric Eason en momentos santifica al personaje principal y le añade características de mártir. Afortunadamente este trazo deja suficiente espacio para que el público se identifique con él en un plano cien por ciento humano. Galindo a fin de cuentas es otro hombre en busca de un gran porvenir, independientemente de los medios que eligió para tal objetivo.


Sin embargo, el drama que se presenta en la película no aborda directamente la doble moral que la satanización de la inmigración ilegal representa. Ustedes saben: los norteamericanos ultra derechistas condenan este asunto mientras por otro lado no vacilarían en contratar a un obrero indocumentado si esto significa ahorrarse una buena cantidad de dólares. 

La intención de A Better Life se aparta del tema político y se enfoca totalmente en la parte emocional del asunto. Este aspecto es a menudo ignorado por el mundo entero, el que se niega a ver a otras personas como iguales. Se desechan las preguntas con pretextos nacionalistas que rayan en el racismo: ¿por qué alguien decide arriesgar su vida con tal de cruzar un desierto en busca de una “vida mejor”?


Pero Carlos Galindo sabe por amarga experiencia propia que ese sueño americano, tan perseguido como publicitado, tiene mucho de falacia implícita. La glorificación de Estados Unidos como el único país donde se puede aspirar a la prosperidad, es un invento alimentado por medios imperialistas.

¿Vale la pena el sufrimiento vivido para cumplir el ilusorio 'Sueño Americano'?
Si bien esta nación ha avanzado en muchos aspectos, en otros aún se queda corta en otros tantos si la comparamos con otras grandes potencias. ¿Es necesario hablar siquiera de la brutalidad policíaca que actualmente se ejerce contra ciudadanos desarmados en este territorio? Esto, entre muchos otros ejemplos.

La historia también nos indica que una gran cantidad de personas huyen literalmente de sus lugares de origen debido a la miseria, falta de oportunidades, violencia extrema e inseguridad. ¿Nos hemos preguntado qué origina tales fenómenos? ¿Quién financió la sangrienta guerra civil en El Salvador, por ejemplo, y con qué fin?

La vida de Carlos Galindo se trastorna completamente al tratar de recuperar su vehículo. Algunos críticos notaron cierto paralelismo entre este filme y Ladri Di Biciclette, pero tal comparación no es totalmente justa. En el filme inmortal de Vittorio De Sica, la bicicleta es un personaje en sí mismo y representa los sueños personales arrebatados por el sistema injusto de la postguerra en Italia, mientras que en A Better Life, la troca (y/o el robo de ésta por instancia) es sólo un elemento más en el calvario sin final del personaje central, sin mayor simbolismo o metáfora.


Chris Weitz y el editor Peter Lambert aciertan totalmente en breves secuencias que hablan por sí solas sin necesidad de mayor diálogo. Una de ellas es la expresión de Luis al entrar a la habitación repleta de inmigrantes indocumentados, al ir junto a su padre en la búsqueda de Santiago. Por segundos, el adolescente terco y consentido se percata que todos estamos conectados y –al menos en la mayoría de los casos- buscamos las mismas cosas: bienestar y realización personal, para comenzar. 

La realista escena que muestra a todos hacinados con el temor que la ‘migra’ llegue en cualquier momento contrasta amargamente con esos ideales. En ocasiones, los medios elegidos no harán más dulce el alcance del objetivo, definitivamente.


La golpiza propinada por Luis a Santiago, al ser éste finalmente encontrado, va más allá de la ira que el joven siente por el robo cometido contra su padre. Nuevamente el adolescente se desconecta de la raza humana y el castigo sin compasión alguna toma el primer plano. Pero Carlos Galindo representa esa parte de la comunidad latina que aún cree en hermandad y en salir adelante sin dañar a otros. 

Predeciblemente, Carlos defiende al hombre que vendió el vehículo y envió el dinero a su familia en El Salvador (según lo dice el comprobante de la transferencia que encuentran en su bolsillo). ¿Cómo saber lo que aquellos están padeciendo? El espectador deberá abrir más puertas en las habitaciones de su mente para comprender el todo de este penoso y real asunto.


En el álgido ámbito político actual en Estados Unidos, donde prominentes candidatos sin trazo alguno de humanidad claman por la expulsión inmediata de todos los latinos indocumentados tachándolos de asesinos, ladrones y violadores, habrá qué recordar cuántos 'Carlos Galindo' existen y la forma como el malogrado sistema ha propiciado la caída y desgracia de cada uno de ellos. 

La figura paterna con vestidura humilde, ademanes sin elegancia pero sinceros e ideas que nacen del corazón y no del chip discriminatorio que parece haber sido implantado en buena parte de la humanidad, siempre será símbolo de una sociedad que pelea por ser mejor cada día, sin que esto implique hurtarle nada a nadie. Claro, suena hermoso en palabras, pero en la vida real es un plan de vida lleno de altibajos, sinsabores e injusticias.




Demián Bichir brilla en una secuencia donde el actor se pierde completamente para apoderarse de su personaje. Ya no vemos al triunfador ganador de múltiples premios ni por un solo instante, sino solamente al hombre derrotado y cabizbajo, esposado como si se tratara de un peligroso criminal. 

La hipocresía de una sociedad cada vez más asolada estalla en la cara del espectador y da lugar a un diálogo entre padre e hijo, en el que el primero le responde la pregunta inicial a su vástago: decidí traerte a este mundo para tener una razón por la cual vivir. Verte crecer hizo más fácil sobrellevar todos los problemas y dificultades


Honestamente, el sentimiento de amor incondicional que Carlos experimenta –y externa- por su hijo hace que los casi 100 minutos de la película se magnifiquen y valga la pena verla varias veces, incluso.
 

La canción que el lloroso caballero le canta a su hijo, por unos segundos amenaza con arruinar el momento y convertirlo en material de telenovela. Por fortuna esto no se concreta y Bichir ofrece una cátedra de actuación cuyo nivel es absolutamente superior al de los niños bonitos de Hollywood, famosos por sus roles donde no se les mueve un solo cabello y viajan en aeropuertos con maleta en mano en tramas insulsas y sobrevaloradas.
 

Luis vuelve al buen camino y se queda al lado de su tía (la gran Dolores Heredia) mientras que la escena de cierre muestra a Carlos intentando nuevamente cruzar el desierto para acceder ilegalmente a Estados Unidos. Obviamente, el American Dream se alimenta también de la terquedad del que en él cree.

José Julián y Dolores Heredia en sus respectivos papeles, en una de las escenas más dramáticas de la película: la triste despedida de su padre y hermano, respectivamente.

A Better Life es una joya de cine independiente diseñada para incomodar y conmover al espectador a cada segundo. El objetivo se cumple con una adecuada dosis de realismo y genialidad, redondeada con una gran calidad cinematográfica en cuanto a fotografía, edición, música y actuaciones se refiere.

La frase "ningún ser humano es ilegal en ningún país" es al mismo tiempo una perogrullada y un deseo utópico que tal vez nunca se convierta en realidad. Pero una película como esta nos hace soñarlo una vez más a través de los ojos de Carlos, aquellos que han visto lo mejor y peor del ser humano. Aún así, él sigue soñando con un mejor mañana.


¿Quién puede culparlo?
 

A Better Life,
Estados Unidos, 2011
Summit Entertainment
Dirigida por Chris Weitz
Producida por Paul Junger Witt, Christian McLaughlin,
Chris Weitz, Jami Gertz
Escrita por Eric Eason
Protagonizada por: Demián Bichir, José Julián, Dolores Heredia, Carlos Linares, Joaquín Cosío, Gabriel Chavarria y Bobby Soto
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Javier Aguirresarobe
 

14 ago. 2015