Pedro Armendáriz

31 jul. 2015


La imagen del hombre rudo, fuerte y atractivo por excelencia del cine mexicano, es sin duda Pedro Armendáriz. El galán capitalino convertido en el mejor actor de su generación conquistó con sus ojos verdes y enorme talento la pantalla grande del país que lo vio nacer por al menos dos décadas.

Armendáriz poseía todas las grandes cualidades para brillar a través del tiempo, tal como sucedió exactamente: su físico fuera de lo común le permitió ganar papeles soñados por la mayoría de los astros, desde el indígena con gran carácter en María Candelaria hasta el general decidido a conquistar al amor de su vida sin importar los obstáculos en Enamorada, al lado de una de sus dos parejas ficticias más célebres, María Félix.


Luego de estudiar en los Estados Unidos regresó a México para probar suerte en el medio artístico y fue su mancuerna con el inmortal Emilio 'Indio' Fernández la que abrió las puertas para que su nombre se conociera a nivel internacional.

El nombre de Pedro Armendáriz es una referencia obligada del periodismo fílmico azteca. Pocos actores vienen a la mente con esta recia personalidad y con la capacidad de transmitir emociones tan sólo con una mirada. La ceja levantada de Armendáriz y su actitud de hombre enérgico mezcla son marca registrada de las películas del 'Indio' Fernández, aquellas donde encarnó al mítico Pancho Villa en más de una ocasión.

La pasión que el actor imprimía a todos y cada uno de sus trabajos ha quedado registrada en el gusto colectivo de los cinéfilos mexicanos. La escena de su declaración de amor al objeto de su deseo en Enamorada, en plena iglesia y con el esencial Jesús de la religión Católica como testigo, es arrebatadora por su sinceridad y arrojo. El macho de grandes espuelas y maneras violentas también supo ser vulnerable en el cine, y abrir sus pensamientos para exhibir su corazón y conquistar aún más a la audiencia.
 

Hollywood también le abrió las puertas y participó en filmes como We Were Strangers (dirigida por John Houston) y Diane. Pero a pesar de este éxito, el gran Pedro experimentó una recaída en su salud misma que se complicó hasta convertirse en un cáncer localizado en el área de la cadera. Muchos atribuyen su enfermedad a su participación en el filme The Conqueror (1956) filmado cerca de Nevada en donde el gobierno de USA realizaba pruebas nucleares.

Incapaz de soportar el agudo dolor consecuencia de su padecimiento, finalmente el señor  Armendáriz decide suicidarse de un balazo en el pecho el 18 de junio de 1963, a los 51 años de edad. Le sobrevivieron dos hijos y su esposa. Por supuesto, su legado fílmico es ya eterno.




Ver sus películas nos permite disfrutar de sus dotes histriónicas una y otra vez. El hombre que en el cine no admitía medias tintas y era capaz de eliminar a quien sea con tal de salirse con la suya, también es el padre amoroso que adopta al hijo de su mujer amada como suyo (Las Abandonadas, al lado de Dolores Del Río), así como el patriota dispuesto a dar la vida para defender su tierra.

Estas son las mil y un caras de Pedro Armendáriz, un héroe cuya imagen se perpetúa en el corazón de los cinéfilos que aún gozan de su trabajo.
 


31 jul. 2015