Madonna: Truth or Dare [1991]

7 ago. 2014

Agosto 8, 2014

"La gente siempre habla de cómo te cambia la fama. Pero pocas veces hablan de cómo esa misma fama cambia a quienes te rodean". 

Si el mundo del deporte requiere disciplina sobrehumana, el mundo del espectáculo necesita de personas narcisistas y completamente perdidas en sí mismas para triunfar en tan feroz jungla de glamour, dólares y premios. La campeona de todos ellos es Madonna, en sentido literal. No sólo es la cantante más exitosa de todos los tiempos, sino también uno de los íconos pop más relevantes de la historia, a la usanza de James Dean, Elvis Presley, Michael Jackson o Marilyn Monroe. Pero a diferencia de ellos, en el caso de la admirada y odiada a la vez señora Ciccone, la tragedia se ha mostrado ausente: ha sido totalmente reemplazada por una vida tan interesante y disímbola que podría dar lugar a miles de libros, cuando no a películas.

Truth or Dare es sólo una pequeña prueba de ello. En el momento de su estreno se convirtió en el documental musical más lucrativo de la historia y actualmente se encuentra aún entre los 10 más importantes en general. Las dos horas de la película no dejan duda del porqué la cantante de raíces italianas ha roto cuanto récord de ventas existe en la escena musical femenina. Madonna no admite medias tintas y aunque sabe reírse de sí misma, se toma su carrera e imagen pública más en serio de lo que todos piensan, aunque a veces esto no salga como lo planeó tan meticulosamente (la era Sex es el mejor ejemplo de ello).


La película rodada en blanco y negro (con las actuaciones musicales en color) es el precedente a la tormenta mediática que amenazaba con inundar su carrera a principios de los 90's. Poco después del lanzamiento del single y video Justify My Love y un año y medio antes de la salida de Erotica y el libro Sex, Madonna muestra en este filme su lado decadente, materialista, inescrupuloso y a la vez sincero. Casi todo lo que crecimos escuchando sobre la espiritualidad y humildad es hecho añicos por la famosa estrella en Truth or Dare. Todo gira alrededor de ella y su carrera, y poco le importa ofender a sus compañeros o ser exigente con sus empleados y asistentes. ¡Bienvenidos al mundo de la Material Girl!, donde el dinero, el lujo y la vida de superstar lo son todo. Por lo menos hasta que encontró el Cábala y comenzó a practicar yoga y pilates con rigurosidad religiosa.

La película documenta su exitosa gira Blond Ambition (1990) desde su accidentado comienzo en Japón hasta su paso por algunas de las más grandes plazas del planeta. La música se mezcla con las anécdotas y vivencias personales de la estrella y de su equipo. En momentos, la coraza de hierro de Madonna deja escapar partes de su personalidad menos conocida. De esta forma se muestra protectora y maternal con sus bailarines y deja en claro que la disciplina férrea a la hora de treparse al escenario es fundamental en su carrera, con o sin acusaciones de playback. Para tristeza de sus detractores, la diva canta en vivo el 90% de sus conciertos y baila el doble que todos ellos, Elton John incluido.



Aunque el legendario intérprete de Honky Cat no es mencionado en el filme, otros colegas de Madonna reciben deshonor a diestra y siniestra por parte de doña Ciccone: Oprah Winfrey, Kevin Costner, Janet Jackson y Olivia Newon-John, por instancia. Madonna no admite admirar a nadie más que a ella misma, pero después de todo esta fue la mujer que declaró en alguna ocasión: “Si el Papa Juan Pablo II quiere verme, tendrá que pagar su boleto como todo mundo”.

La música nunca estuvo alejada de su vida privada durante esta época. La musculosa intérprete de más de setenta éxitos a nivel mundial ya era símbolo de poder femenino (y masculino también), fuerza, femineidad y sexo. Mucho sexo de hecho. Las vigorosas interpretaciones de temas como Express Yourself, Causing a Commotion y Holiday  durante este tour ratifican su lugar como la estrella número uno en su género, hecho que no ha cambiado 23 años después de la salida del documental.
 

Madonna realiza uno de sus performances más cargados de burla e ironía en este show. Like a Virgin se transforma de una bailable canción pop New Wave a un tema con toques  de medio oriente y es puesto en escena con orgía incluida. La controversia desatada por este número (y otros que incluyen imágenes religiosas como Oh Father, Live to Tell y Like a Prayer) sólo habla del pánico medieval que aún reinaba en los 90's. La cantante ofrece una alternativa personal a su público con esta interpretación en plena era del sida, ya que la concluye con una masturbación simulada luego de ser complacida sexualmente en una enorme cama por dos de sus bailarines. 


Pocos lo vieron de esta forma y de pronto Madonna era símbolo de todo lo que estaba “podrido” en la sociedad contemporánea. El Papa la condena públicamente y llama al boicot de este concierto. Dos décadas y media después, el velo se ha rasgado (frase sin doble intención religiosa) y la suciedad del Vaticano conocida ya por la mayoría de la gente deja en claro que tuvieron, tienen y tendrán gravísimos problemas que requieren atencion inmediata con una pronta respuesta a la sociedad que inteligentemente los cuestiona, ninguno de los cuales incluye conciertos de Madonna (esta frase ya suena bastante trillada, pero es siempre precisa y acertada). A pesar de ello, la misma estrella no toma tan en serio ataques mediáticos como este (como lo hacía Michael Jackson, por ejemplo) y su actuación en Like a Virgin es otra prueba más de su mordacidad y enorme capacidad de conmocionar a la gente. 

         

Ella afirma que todo es parte de un “viaje artístico” por el que conduce a su público (amor, decadencia, redención). Los más escépticos sin embargo, pensamos que se trata de una estrategia de shock perfectamente elaborada. Pero a diferencia de sus imitadoras brevemente célebres de la actualidad que pretenden impactar con trucos baratos e infantiles a la vez, Madonna siempre tuvo una coartada artística perfectamente justificada.

El comentado momento de Promise to Try es la prueba de que Truth or Dare también era un vehículo para acercar a la estrella a todo tipo de público. Más allá de su juego sexual, su carisma (y anti-carisma), sus pegajosas melodías y fuerte personalidad, su viaje para visitar a la tumba de su madre despoja de oropel y oro a su personaje público y algo bastante raro ocurre: la célebre intérprete permite que el público entre en su mente y corazón por unos instantes. La cruda belleza de esta secuencia es algo con lo que cualquiera puede identificarse. Resulta increíble que una mujer tan equiparada al materialismo imperialista del país del norte pueda dar lecciones acerca de la importancia de la figura materna.  

Evidentemente ni los cientos de millones de dólares que ya poseía eran suficientes para llenar el vacío ocasionado por la pérdida de su madre, quien llevaba su mismo nombre. De acuerdo a las palabras de su amiga de la infancia, Madonna la veía como “lo más cercano a Dios”. Tal vez gran parte del público se detendrá por un instante y estará de acuerdo con ella, ¿cierto?

          

Por fortuna, este segmento acierta también en el sentido artístico y musical, ya que evidencia ante una gran mayoría lo extraordinaria que Madonna puede ser como autora cuando se lo propone (Promise to Try fue escrita junto a Patrick Leonard, como dato adicional). No había necesidad de incluir ningún momento sentimental en Truth or Dare, ya que la intención de la cantante jamás fue la de suavizar su imagen. Por deducción entonces, es un homenaje totalmente sincero para el ser más importante de su vida y baña de autenticidad el resultado final.

La catarsis artística de Madonna comienza con un dejo de total auto control en Express Yourself y concluye con la cálida Keep it Together. Catorce años antes de la salida del menos exitoso pero igualmente interesante I’m Going To Tell You a Secret ("no extraño ser una idiota", resume Madonna en este documental), ya sabía provocar lágrimas entre sus bailarines al despedirse. El mensaje final brilla y redondea el producto: la diversión es importante, pero la familia y amigos son la piedra angular de una vida feliz y próspera. Por increíble que suene, la famosa estrella lo ha llevado a la práctica con éxito. 

He aquí por qué Truth or Dare es un producto relevante dentro de la cultura pop: más que un documental, es un vivo testimonio de la inteligencia, ambición, astucia, frialdad y calidez a la vez de la famosa cantante, por lo que no es difícil adivinar porqué las Gagas, Britneys y Christinas fallaron totalmente al pretender heredar el trono del reinado del pop. Sencillamente, no hay otra artista femenina contemporánea que reúna todas las cualidades -y defectos- que hacen de Madonna un personaje único en su género.

 

Truth or Dare tiene algo para cada quien: momentos divertidos, tristes, hilarantes, un Warren Beatty escéptico y poco asombrado de las locuras de su entonces pareja, flashbacks familiares, actuaciones imponentes (Vogue sobresale como casi siempre) y un sonido e imagen más que perfectos. Y en medio de toda la parafernalia que rodea a su espectáculo, pocos se dan cuenta del momento donde Madonna revela otro de sus ya no tan guardados secretos: durante la oración dedicada a su fallecido amigo Keith Haring, habla del amor y respeto propios y hacia los demás. 

La estrella más controversial de la historia puede dar cátedras al respecto. Nadie lo adivinaría entonces, pero su enorme inteligencia emocional sobrepasaría sus trucos publicitarios y declaraciones escandalosas y la libraría de perderse en los vicios que le costarían la vida a sus más célebres colegas y competidores.

No cabe duda: incluso las estrellas más polémicas pueden disfrutar del mejor día de fiesta, por siempre.


Truth or Dare, 1991
Estados Unidos
Director: Alek Keshishian
Producida por: Madonna, Jim Clawson y Steve Golin para Boy Toy Inc.
Distribuida por: Miramax Films
Elenco: Madonna, Warren Beatty, equipo completo de bailarines y coristas de la cantante, Sandra Bernhard, Freddy DeMann. 
Música: Madonna
Fotografía: Christophe Lanzeburg, Robert Leacock, Doug Nichol, Dan Pearl, Toby Phillips, Marc Reshovsky

7 ago. 2014