Nosedive [Black Mirror 3x01, 2016]

31 dic. 2017















"En ocasiones sólo quiero estar solo, alejado de todos. Pero no para aislarme totalmente, sino para tener un rato de paz en el piso de mi cuarto, debajo de un árbol, o en cualquier lugar en silencio. Todas las respuestas se encuentran en ese lugar sin tiempo ni espacio, donde sólo escucho el enorme flujo de eternidad que hay en mi interior. Un lugar sin belleza o fealdad, sin rankings, sin redes sociales y sin dolor de ningún tipo".

Esta reseña está dedicada a quienes les hice pasar un mal rato este 2017 cuando yo mismo me perdí en la idiotez que las redes sociales desafortunadamente representan, al menos parcialmente.

En el universo creado por Charlie Brooker, Nosedive se destaca del resto por su fotografía irresistible, sus colores pastel y su ambientación relajada en apariencia. Tal como una versión futurista de Stepford Wives, el episodio transcurre en un mundo donde las redes sociales se han fortalecido a tal grado que ahora determinan el valor de una persona, incluso para adquirir servicios.

En este contexto, la aplicación del episodio, representada por un equipo móvil inteligente e implantes oculares (suficientemente inspirada en Instagram), prácticamente funciona como la marca de la Bestia de la que habla el libro del Apocalipsis. Y su marca se impone por medio de un puntaje de 1 a 5 estrellas. 


Es en ese medio donde la protagonista, Lacie (una magistral Bryce Dallas Howard le inyecta aliento), se desenvuelve y desea fervientemente pertenecer a la élite de los “4.5”. Mientras más alto el puntaje, mayor la oportunidad de ser amado, popular, reconocido, o lo que sea.

Por supuesto, ese mundo es una gran pila de excremento, pero Lacie parece no darse cuenta. Nada y nada con gusto en ella, embarrándose, ensuciándose y restregándose en la basura. Pero ese mal olor en la superficie huele a perfume, glamour, aceptación y, lo más importante, amor. Un amor que no existe. 

Para emerger de ese pozo de desperdicios se requiere rebeldía, un enorme amor propio y quizás un toque de locura. No, corrección: una enorme dosis de salud mental.

Lacie se pone en contacto de nuevo con su hermosa amiga de la infancia, Naomi (Alice Eve) gracias a Mr. Rags, un curioso muñeco de trapo significativo para ambas. Gracias a ese reencuentro es invitada a ser madrina de su boda con “Mr. Perfect”. 

Dos geniales actrices jóvenes: Alice Eve y Bryce Dallas Howard en una escena de "Nosedive".


En el camino, Lacie se enfrenta a la otra cara de la moneda: luego de fallar en distintas interacciones sociales, su puntaje desciende cada vez más. De ser una guapa mujer hecha a la medida de la sociedad moderna, su personalidad finalmente se resquebraja y años de frustración contenida salen a la superficie, gracias a un par de tragos de alcohol proporcionados por Susan (Cherry Jones), una amable mujer que le ofrece transporte en medio de la noche, en plena carretera.

Dentro de todo, es inevitable no sentirse mal por Lacie. En el fondo y a pesar de sus decisiones inmaduras, su corazón noble y sus buenas intenciones son palpables conforme transcurren los minutos. Sólo quiere ser aceptada y sentir que los demás la valoran realmente, de una manera que ni ella misma lo hace.

El resto de la historia transcurre entre momentos tragicómicos, intensos y dramáticos, hasta la fantástica secuencia de la boda y el discurso a corazón abierto de Lacie (vale la pena ver esta escena más de una vez). Aun sin saberlo, es justamente en esos momentos que rompe su cascarón y se libera. Incluso al exclamar de manera graciosa “F*ck the planet”, falla al intentar encajar en un grupo de seres que jamás la aceptarán. 

Bryce Dallas Howard demostrando una vez más de qué está hecha como actriz.


Sin embargo, llama la atención que una chica de entre todos los invitados espontáneamente responde a la declaración sincera e imprudente de Lacie… aun cuando el momento feliz dura apenas unos segundos. Una manera brillante de los escritores y el director de expresar: “Vean: en todo momento y lugar alguien puede olvidar las reglas momentáneamente y ser mucho más auténtico de lo que la sociedad le dicta”.

Su final, al menos dentro de esa sociedad de plástico disfrazado de oropel, ha sido auto-promulgado. El instante en el que comienzan a surgir las lágrimas de dolor, es el punto crucial donde se da cuenta que ha vivido literalmente, en una mentira. 

Una burbuja alimentada por las insoportables sonrisas falsas de sus compañeros de trabajo, de la terriblemente antipática mujer que se topa en el elevador, por la actitud podrida de Naomi principalmente, quien personifica en cuerpo y alma el espíritu del social media actual.


Realmente poco de lo que se relata en Nosedive es futurista tal cual. Los medios sociales actuales son un barómetro de la parcial putrefacción social existente. El exhibicionismo a ultranza, la presunción, los músculos artificiales, la idea de la belleza como un concepto que supera a la salud física y emocional, los “te amo” sin sentido, la prostitución amateur, han convertido a Instagram, Facebook, WhatsApp, Tinder, Grindr y demás medios sociales en las plataformas preferidas de aquellos que son incapaces de pensar, comer, vivir, existir e incluso copular sin antes obtener la aprobación social de una comunidad digital a veces fantasma, a veces insoportable y otras más absolutamente hipócrita. 

En este sentido, las redes sociales son el perfecto filme Zapruder de la sociedad contemporánea. Lo peor es que no existe signo de advertencia alguno: “Cuidado: tu próximo padecimiento mental o enfermedad venérea te esperan a la vuelta de la esquina”. Entonces… ¿enviamos ese sistema a la mierda? ¿O continuamos fingiendo que nos otorga valor real en forma alguna?



Sin embargo, Nosedive y su concepto podrían ser malinterpretados de varias maneras y ese es el peligro de las historias con moraleja: nada es lo que parece. Después de todo, desear tener un hogar bonito, un cuerpo atlético, una pareja de gran altura, nada de eso es malo por sí solo. Ambicionar prosperidad y admirar belleza no es el problema. La verdadera tragedia ocurre cuando nada de eso posee sustancia o fondo alguno.

Quizás la verdad más cruel de este planeta es la siguiente: ninguna fama, ningún bello cuerpo, ningún rostro atractivo, ninguna posición económica garantizan felicidad en este mundo. Lacie lo descubre tarde, en la celda de la cárcel donde es retenida temporalmente. 



En ese aislamiento, observar por un solo instante la magnífica quietud y silencio de la luz entrando por las rendijas del techo y las pelusas blancas cayendo muy lentamente, le brindan, por un solo instante, por un solo momento en esta curva tiempo-espacio, finalmente un minuto de auténtica paz. ¿Qué necesidad hay que ocurra algo funesto o desagradable para gozar de algo que está al alcance de nuestra mano en todo instante?

Nosedive es un enorme esfuerzo por parte de Netflix y el equipo de producción. La historia es entretenida, aunque no llega al grado de oscuridad de otros capítulos de Black Mirror

La escena final  entre Lacie y su compañero de cárcel explota y conduce al espectador a un clímax emocional que libera finalmente toda tensión e incluso tiene un toque infantil, humorístico, que hace recordar lo importante de ser honestos, aunque en ocasiones esa honestidad tenga un alto precio.

Afortunadamente, también tiene un lado vivaz o por lo menos mucho más amable representado en los dos personajes a los que los ratings no les importan en lo más mínimo: la mencionada Susan y el hermano de Lacie, Ryan (James Norton), cuyo atractivo radica en su actitud de "me importa poco lo que los demás opinen de mí".

Y también está Mr. Rags. Esta figura confeccionada con retazos de trapo de cierta forma representa la inocencia perdida de una sociedad adicta a los equipos celulares y las redes sociales. 



Tal vez todos necesitemos desempolvar nuestro propio Mr. Rags y recordar lo bella que era la vida cuando sólo importaba jugar, respirar, vivir e ir a la escuela. Y si ese momento no fue bueno, si ningún otro lo fue, entonces  vamos a crear grandes momentos absolutamente inéditos.

Y crearlo tal vez implique apagar por tiempo suficiente el smartphone y computadora personal, hasta que sólo se vea nuestro reflejo en la pantalla negra.



Nosedive,
Tercer episodio de Black Mirror, temporada 3
Dirigido por Joe Wright
Escrito por Charlie Brooker
Fotografía de Seamus McGarvey
Guión de Michael Schur y Rashida Jones
Actuaciones de Bryce Dallas Woward, Alice Eve, Cherry Jones, James Norton y Alan Ritchson






31 dic. 2017

"You Were Meant For Me" (From "Singing In The Rain", 1952)

31 jul. 2017












July-31-2017

One of the greatest musical cinema moments of all time just took one big set, an amazing song and two legends together. It is from Singing in The Rain [1952] and the tune we are talking about is You Were Meant For Me, written by Nacio Herb Brown & Arthur Freed and originally published in 1929.

Gene Kelly and Debbie Reynolds created a one-of-a-kind atmosphere. Don and Kathy were getting closer and the mood was set for romance and love. Yes, there is some sultriness about this scene, but it never materializes completely. Instead, the two main characters really showed what being in love means. 



The magic of dancing and the chance to be near of the one you have chosen, come together. Then, true love is born. Innocence replaces carnality, as Don just want to protect Kathy. There's nothing more important to him than becoming the man of her dreams.

The G-rated scene now looks so naïve, that its sweetness could lead to write one thousand poems. Today’s cinema might not believe in everlasting romantic relationships, but Kelly and Stanley Donen definitely bet on that possibility.

Debbie Reynolds and Gene Kelly performing together in this magical scene.


The Object of My Affection [1998] paid tribute (sort of) to this scene and song, when the two main characters played by Jennifer Anniston and Paul Rudd dance to “You Were Meant For Me” right before they tell each other the raw truth about their feelings. This is another great moment that might take you back to the original sequence, sans the heartbreaking aftermath... but the magic is still there.

Gene Kelly and Debbie Reynolds showed us that pure love is possible, at least on the big screen. Some of us still believe in that dream. And they say that now and then, dreams do come true.

                   

31 jul. 2017

San Junipero [Black Mirror 3x04, 2016]

30 abr. 2017




30/Abr/2017

Advertencia: este análisis contiene spoilers a diestra y siniestra.

Black Mirror, creada por Charlie Brooker y originalmente transmitida por Channel 4 de Inglaterra, surgió como respuesta a la digitalización sin sentido de una sociedad perdida en gadgets y tecnología. Las duras críticas a una generación de hambrientos consumidores de datos y adictos a las redes, consiguieron un gran éxito de crítica durante la primera (2011) y segunda temporada (2013).

Cuando Netflix adquirió los derechos para producir la tercera temporada, era predecible el tono que ésta tendría. No obstante, en medio del mar de desesperanza y desamor desplegado por la mayoría de los capítulos estrenados en octubre 2016, sobresalió uno en particular: San Junipero, dirigido por Owen Harris.


Probablemente sea necesario ver este episodio más de dos veces para comprenderlo del todo, pero eso no será tiempo perdido. El cuarto episodio de la tercera temporada de Black Mirror agradará a muchos y ofenderá a otros tantos. Que así sea, ya que ahora quedará en los archivos de la cultura pop como otro logro artístico a favor de la igualdad… Pero ¿no está muy manoseado ya este término? ¿Qué tal sólo referirse a ello como auténtico amor?

La historia: es necesario entenderla

La historia versa sobre Kelly (Gugu Mbatha-Raw) y Yorkie (Mackenzie Davis), quienes se conocen un programa de realidad virtual llamado San Junipero. Corre el año de 1987 y se le presentan a la audiencia elementos que más tarde unirán para comprender el porqué de la trama. 

Estas jóvenes se enamoran, pero al parecer la barrera del tiempo y las decisiones personales se interponen entre ellas. Y al decir “tiempo”, hablamos literalmente: el año es sólo un sector de información del vanguardista software, ya que el calendario en tiempo real se ubica en la década de los 2040. 


Gugu Mbatha-Raw yh Mackenzie Davis en "San Junipero"
 
Kelly y Yorkie inician un romance, pero la primera no desea establecer ningún compromiso. Yorkie por el contrario, desea vivir intensamente aquello que jamás ha experimentado: el contacto físico con otra mujer (ella lleva 40 años postrada a una cama luego de quedar tetrapléjica por un accidente de auto), intimidad, cariño y protección. 

Sin embargo Yorkie se niega a dejar ir el amor que ya ha conocido. Así que rindiendo tributo a las locuras de las cuales Plutarco hablaba al referirse al amor y corroborando las inmortales palabras de Bertrand Russell, decide arriesgar todo y le demuestra a Kelly que su sentimiento va más allá de mera atracción física. 

Incluso regresa semana tras semana a través de la realidad virtual del sistema, y la busca en diferentes años, tal como debería todo mundo ir tras las ilusiones o sueños perdidos, no importa el lugar, no importa la edad, no importa el momento. No importa siquiera que dure unos cuantos segundos.





Cuando se reencuentran, surgen las confesiones: Kelly está a punto de morir (aparentemente de cáncer) y se niega a quedarse para siempre en San Junipero, ya que su esposo recién fallecido se negó a ingresar al programa. De vuelta al presente, Kelly y Yorkie (interpretadas en esta etapa por Denise Burse y Annabel Davis) finalmente se conocen realmente, de Nevada hasta California. Greg (Raymond McAnally),  el simpático y amable enfermero del lugar donde Yorkie está internada y con quien contraerá matrimonio, platica con Kelly y le explica el motivo de las nupcias.

En el programa, mezcla de tecnología en la nube y realidad aumentada, se le denomina “tránsito” a lo que hoy en día se conoce como eutanasia. De tal forma que, previa cita en San Junípero, Kelly le pide matrimonio a la ojiazul chica y la ceremonia se lleva a cabo poco antes de desconectar por siempre a Yorkie del mundo físico, algunas veces cruel y lleno de dolores y desavenencias. 

Nuevamente a través del programa, el yo virtual de Yorkie se encuentra con Kelly y más dolorosos recuerdos emergen a la superficie, como el hecho que la hija que trajo al mundo con su esposo por medio siglo falleció a los 39 años. Ante tales circunstancias, la hermosa afroamericana no concibe una eternidad sin el hombre que de muchas formas amó y tampoco sin su primogénita. 

Finalmente el amor triunfa y Kelly decide realizar el tránsito e ingresar por siempre a San Junípero, donde se reencuentra con Yorkie al ritmo de Heaven is Place On Earth de Belinda Carlisle




San Junipero y sus elementos

El excelentemente recibido por la crítica cuarto episodio de la tercera temporada de Black Mirror no es del todo original. Vamos, es sólo un compendio metafórico de la forma cómo el misticismo religioso ha tratado de explicar el afterlife para quienes deciden sujetarse a esa última esperanza. Así, en este sistema tecnológico, existe el cielo (la playa y los lugares más tranquilos), infierno (el club sadomasoquista Quagmire) y purgatorio (el club nocturno Tucker’s).

No obstante, la ecuación sórdida y gris a la que se ha reducido la religión en la actualidad (castigo o cielo) es hecha añicos en este magnífico episodio. La intención de Charlie Brooker es clara desde un principio: alejar al auditorio de la oscuridad de todos y cada uno de los episodios anteriores de las primeras dos temporadas y del resto de los de la tercera. Por supuesto, todos ellos son impresionantes y merecen un análisis individual.

Sin embargo, “Junipero” se apartó del resto ya por siempre, al coquetear con espiritualidad, amor y esperanza, no tanto para ganar popularidad con historias más sencillas, sino para lograr que el televidente se pregunte en dónde se encuentra parado actualmente. ¿Qué ha sucedido recientemente con su atención? Si nuestro paso por este planeta es tan sólo un despliegue de eternidad, ¿en dónde estamos sumergidos justo ahora? 



Para una gran mayoría se trata de otra realidad virtual, de otro matrix que ellos mismos han construido con base en problemas, deudas, sueños rotos y corazones heridos. Esa es la realidad que nuestro consciente y subconsciente nos han obligado a aceptar como propia.

Charlie Brooker: en el fondo es un optimista sin remedio y estamos agradecidos por ello

San Junipero derrite con su calidez lo que el mismo Brooker ha querido advertir en el resto de los episodios de Black Mirror: la tecnología está destruyendo el último vestigio de bondad que queda en cada ser humano, a la vez que lo distrae de lo principal. En este episodio el autor se rebela contra su propio mensaje de la forma más contundente y utópica posible. 

De repente, los robots que se aprecian en la impresionante secuencia donde se encargan de mantener vivas las conciencias de los inscritos en el programa (TCKR Systems), ya no son fríos pedazos de metal concebidos para desintegrar los cimientos de la sociedad moderna, sino elementos vitales en el proceso donde la tecnología en la nube y las ilusiones de millones de personas se unen para dar lugar a una realidad donde ya no duele vivir. Trascender el tiempo y el espacio es es, en el lenguaje de los poetas, la derrota última de todo materialismo.



El mensaje final es tan nerudiano como esperanzador: el amor ha vencido todo obstáculo. Irónicamente, de acuerdo con el autor, el más noble de los sentimientos requerirá de la más potente tecnología para eternizarse.
 

Lo sentimos mucho Bob Lind: por una sola vez, la mariposa no fue elusiva. Lo sentimos también Franz Kafka: por una ocasión, el hombre solitario ha decidido renunciar a la temida metamorfosis porque ha redescubierto su propia capacidad para transformar lo extinto en una creación casi perfecta.

El guión de San Junipero fue concebido originalmente como la historia de una pareja heterosexual. Habría entonces que agregar ese toque de rebeldía a la genialidad del episodio, pero llegará el día que amar a alguien no sea ya un acto anárquico. En 1987, año en el que comienza la historia, el matrimonio homosexual era aún visto como una lejana aberración. Al final de la historia es lo que siempre estuvo destinado a ser.



Netflix acierta una vez más

San Junipero encanta, por su impresionante producción, guión, fotografía, actuaciones (Mckenzie y Mbatha-Raw brillan en pantalla a cada instante) y musicalización. Seduce, porque es divertido. Enamora, porque brinda esperanza y hace olvidar los dolorosos titulares y la crueldad del mundo real para transportarnos a un paraíso virtual donde hay un espacio para todo aquel que quiera acceder a él. 

Charlie Brooker ha declarado que habría sido lamentable no incluir Heaven is a Place on Earth de Belinda Carlisle como tema final del episodio. Fue una elección perfecta: tal vez pocas canciones populares de los 80's podrían reflejar a la perfección en su letra el mensaje final de este episodio. Todos deseamos llegar ahí en algún momento. 



Si algún día la tecnología puede lograr que el paso de una dimensión a otra sea a un lugar donde eternamente se escuchen risas de niños jugando en las calles (citando la letra de este tema musical), las furia del mar golpeando las rocas al atardecer, o el sonido de la nostalgia transformado en canciones en una salida nocturna al Tucker’s, entonces habrá valido la pena la obsesión del ser humano por saber qué le aguarda al abandonar para siempre el mundo físico de los cinco sentidos.


San Junipero es más que televisión de primer nivel producida por Netflix: es un oasis metafísico capaz de dejar con una sonrisa en el rostro de quien lo vea ya sea una, dos o más veces. Durante esos 60 minutos, el paraíso es, de hecho, un lugar sobre la tierra.

San Junipero,
Black Mirror tercera temporada, capítulo 4
Inglaterra, 2016
Producido y distribuido por Netflix
Protagonizado por: Mackenzie Davis, Gugu Mbatha-Raw, Denise Burse, Raymond McAnally, Gavin Stenhouse, Annabel Davis, Billy Griffin Jr., Cheryl Anderson, Jackson Bews, Paul Lawrence Kitson, Jeff Mash.
Dirección: Owen Harris
Escrito por: Charlie Brooker
Música: Clint Mansell











 



30 abr. 2017

Memorable TV Characters: Poussey Washington [From Orange is the New Black]

13 ene. 2017


01/13/2017

When time passes by, Samira Wiley will be remembered as the great performer who played the unforgettable Poussey Washington in Orange is the New Black with such insight, that the whole world fell under her spell.

Poussey is a lesbian girl who got in jail due to some drug trafficking problem. It seems to be that life has been especially hard on her. However, all the hell she has been through has not taken away her vulnerability. She is that little creature creeping around looking for someone who can love her unconditionally. Loving back the object of her affection, as if there is no tomorrow, is just part of her essence. That’s how big her heart is.  
 
                      
  
Poussey’s sexuality is not exactly a driving force. The writers of the show did an amazing job by showing that a human being’s longing for care is bigger than any genitalia-related issue. When all is said and done, we all just want someone to cuddle. Someone to tell us that everything is getting better and that they will be there for us. 

Washington’s best friend, Taystee Jefferson (played by the mighty Danielle Brooks), just cannot correspond to her love advances. Fortunately, that feeling develops into an everlasting friendship. That might be itself the best form of love though.

Samira Wiley gave life to 'Poussey Washington' in "Orange is The New Black"

Poussey Washington is also the gifted vocalist who captives everyone while singing “Amazing Grace” on that Christmas event for the inmates.  She is everyone’s best friend, and in so many ways she represents the innocent part that still survives inside every human being, even in some cold, lonely prison. 



After the tragic events that led to her death, Orange Is The New Black paid a very well deserved tribute to the character (Season Four, Chapter 13, “Toast Can Never Be Bread Again”). It pretty much showcases Poussey’s spirit: a young Whitney Houston look-alike, as some of her friends call her, searching for adventures and just trying to find a place to fit in. 

Beyond all that there is just freedom. That incomparable feeling she experiences while smoking some joint with her occasional companion under the moon. A place with no worries, when there is no past, no future and eventually no present either. 


There were two casualties the day Poussey died: herself and the inexperienced Officer Bayley (Alan Aisenberg), another victim of the system. We could get political and talk about the very important “Black Lives Matter” issue all day long, and we should. For now, however, let’s focus on remembering one of the most memorable TV characters in recent memory. 

Poussey Washington lives forever. She taught us that love can be found in the strangest places and that fighting for it is really worth the effort.





Actually, every character in OITNB is so damn well written and performed, that each one of them deserves their own essay.  Among all them, Washington defined the word “love” like no other:
 

“It’s just chilling, you know? Kicking it with somebody, talking, making mad stupid jokes, and like not even wanting to go to sleep, ‘cause then you might be without’em for a minute. And you don’t want that”.


We got it, Poussey. And we are still mesmerized by you exactly the same way you were when watching the sky in that final scene from season four. 




13 ene. 2017

Music From TV Shows: “You’ve Got Time” [From OITNB by Regina Spektor]

10 dic. 2016


"Remember all their faces
remember all their voices.
Everything is different
the second time around..."

12/10/2016 
 
When I first learned that Regina Spektor had never placed a Top 10 hit in the USA charts, I was kind of shocked. Then I realized this is nothing new: the industry is saturated with prefabricated pop acts singing songs about romantic breakups, dressed up with all kind of silly costumes and/or lip-syncing their lives away.

Fortunately, we still have people with enough artistic integrity like Spektor, whose song “You’ve Got Time” could definitely become her signature tune.

Songwriter Regina Spektor wrote "You've Got Time" specifically for OITNB.

Jenji Kohan, creator of Orange is The New Black, was listening to Regina’s albums while writing the biggest project of her career. So, the best of both worlds came together and gave birth to such a thrilling, marvelous TV show. Kohan contacted the songstress hoping she could  write the theme song. She accepted the challenge, and You’ve Got Time came to life. 

The song itself is a rock gem by all means. The author compares a crowded prison to a cage filled with animals. Those creatures, as described in the lyrics, seem to be kind of lost and misguided, searching for redemption and forgiveness. 


In such a narrow, limited space, every mistake hurts twice as much. Every bad memory gets magnified. And for bad luck, you have plenty of time to think about that endless shoulda-coulda-woulda litany all day long. However, as pointed out by writer Garin Pirnia, Regina’s stunning vocal work during the bridge gives a glimpse of hope to the audience. Suddenly, everything changes, and if you are smart enough, you could find a way out from hell: a nightmare that you created in the first place.

The song is now a must-listen for every fan of Orange is The New Black. It is the soundtrack to every misadventure, joy, sorrow every of those women have been through. And of course, it is also the title track of the greatest Netflix original show ever.

In this life we have so many chances to do what is right and  we don’t even notice most of the time. In this way, everything is different not only the second time around, but also the third, fourth and so on. Each and every one of those chances is a priceless opportunity to reach your personal glory. 

Remember: YOU STILL GOT TIME. 



"You've Got Time" [2013]
Sung and written by Regina Spektor
From the Netflix TV Show "Orange is The New Black" 
 
 

10 dic. 2016

Latinos in Hollywood: they’re breaking all kinds of stereotypes!

1 nov. 2016

Nov/1/2016

One of the major changes the film industry has undergone in recent years is related to the the way Latinos are seen on the big screen. Whether they are from Mexico, Brazil, Colombia, Peru or any other country, these people are paving the way for the new generation of performers who dream about winning an Oscar, a Golden Globe, or at least the recognition of the audience. Definitely, those Latinos in Hollywood are changing the rules of the game.

Is the American Dream still that important?


Let's be honest: the tribute paid to the US film industry is kind of overrated. For a long time it seemed as if the rest of the world had nothing good or interesting to offer, or in the worst of cases would never match those productions filmed in the Land of Uncle Sam.

Pedro Pascal.

The Latino community has been represented over the years as people with a partial or complete lack of  any kind of education, or related to drug trafficking, or as maids, or just reduced to being mere assistants or employees. 

However, as working serving others shouldn’t be beneath anyone’s dignity, now these hot Latinos are proving that you can help your fellow human beings and take the lead at the same time. Within this context, any person is way more important than the American Dream itself, regardless of their nationality. 

Latinos in Hollywood: the grass is growing greener on this side of the fence


Oscar nominees Salma Hayek, Demian Bichir and Adriana Barraza have a lot to say about it. Their hard work and effort led them to international stardom, but the road they’ve walked has been full of obstacles. Now, they are recognized as leading actors in the entertainment industry, with or without criticism.

Salma Hayek.
 
Hayek conquered the audience with Frida (2002). Adriana Barraza got the biggest role of her career in Babel (2006) and Bichir showed what an amazing actor he is in A Better Life (2011). But long before them, other Latino icons had delighted audiences all over the world with their unique talent and on-screen performances: Anthony Quinn, Rita Moreno and Katy Jurado among them.

Kuno Becker.

Dolores Heredia.

In the 21st century, other names have joined the list: Ana De La Reguera, the gorgeous and charming Mexican actress has shared credits with Bruce Willis, Daniel Craig, Jack Black and also recently graced one of the most successful projects ever made by Netflix: Narcos.

Kuno Becker went from being a popular telenovela actor in his native Mexico to filming movies under the direction of Danny Cannon and was also seen in an episode of House M.D. Meanwhile, Manolo Cardona, a Colombian actor, is gaining worldwide fame thanks to his role as Eduardo Sandoval in Narcos, but has also appeared in USA Network’s Covert Affairs and CW’s Reign TV series.

Stephanie Sigman.

Stephanie Sigman rose to fame thanks to her leading role in the raw movie Miss Bala and then had a try joining the cast of international productions such as Spectre (2015). On the other hand, Alfonso Herrera, born in Mexico City in 1983, is being recognized by the worldwide audience as the Father Thomas Ortega in The Exorcist TV series (2016), which has gotten rave reviews from critics.

Karla Souza, another gorgeous Mexican actress is part of the cast of ABC’s How to Get Away With Murder and already has a large follower base mesmerized by her acting skills and mesmerizing blue eyes. No question about it: the gates of the showbiz universe are now wide open for her.

Manolo Cardona.

Karla Souza.


Chilean actor Pedro Pascal has delighted the audience in Game of Thrones, thus proving that Latino Men are not only “hot” as they say, but also gifted and powerful.

We could add several many names to this list and you already know most of them: Dolores Heredia, Gabriela De La Garza, Diego Luna and Sofia Vergara are also part of this distinctive army looking for a place in the entertainment industry of the United States of America.

Alfonso Herrera.
 
There are many Latinos in Hollywood who are making history like never before. Only time will tell who will stay and who’ll be gone. However, they all are doing a remarkable job as a part of a generation that has faced all kind of challenges in such a fearless way that even the toughest critics have surrendered themselves to their charms and talent. 

Success has indeed a high price. So, let’s give a big applause to all these ladies and gentlemen who were never afraid to pursue a dream and are setting a great example for the upcoming generation of actors who just want to share their gifts beyond languages and boundaries.










 

 

1 nov. 2016